Recientemente se dieron a conocer en las instalaciones de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), con sede en Ciudad del Saber, los resultados del Estudio y Monitoreo de los Manglares de la Bahía de Panamá. Un estudio realizado durante un periodo de 2 años, específicamente en los manglares de Juan Díaz y Panamá Viejo, donde se detectó una afectación asociada a la severidad del fenómeno El Niño entre 2015-2016. El Ministerio de Ambiente comunicó a SENACYT que los humedales del Sitio Ramsar de la Bahía de Panamá estaban siendo afectados de forma significativa, por lo que le solicitó identificar recursos económicos para la realización de un estudio y poder diagnosticar de forma rápida las posibles causas de las afectaciones observadas en dichos manglares.

“Nosotros como Fundación Ciudad del Saber, siendo socios naturales con SENACYT, colaboramos con la logística desde el principio y decidimos involucrarnos en la elaboración de este estudio acompañando y proporcionando los espacios ideales y el intercambio entre científicos, con el fin de levantar DATA que pudiese determinar las causas de este fenómeno”, afirmó Sandy Mosquera, Gerente de Dinamización de la FCdS.

La SENACYT y la Fundación Ciudad del Saber convocaron a un grupo interdisciplinario de investigación para analizar el fenómeno. Para realizar el primer análisis en el área de estudio, se formó un grupo compuesto por científicos vinculados a la SENACYT, el Centro Nacional de Metrología (CENAMEP), la Escuela de Biología de la Universidad de Panamá, la Universidad Tecnológica de Panamá, el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (INDICASAT-AIP), el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), el Proyecto Manglar del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), la Fundación Ciudad del Saber (FCdS), la Sociedad Audubon de Panamá, y expertos internacionales.

El grupo de investigación realizó monitoreo de insectos, evaluación ecológica y fisiológica del bosque de manglar, monitoreo de hongos y enfermedades, evaluación de la calidad ambiental, determinación del nivel de almacenamiento de carbono, prospección geofísica de la zona de estudio, análisis geográfico del área del manglar y monitoreo a través de imágenes aéreas del estado del manglar en toda la Bahía de Panamá. De igual modo, se incorporó el análisis del territorio y la concentración de la población según las cuencas que ocupan para analizar los impactos que generan en la cuenca baja y los manglares. A través de visitas, también se descubrió una gran cantidad de desechos sólidos domésticos e industriales dentro de los manglares, que asfixian sus sistemas de raíces o neumatóforos. Estas actividades antrópicas en las cuencas estudiadas permite un acelerado proceso de muerte del manglar.

Los manglares constituyen uno de los ecosistemas más diversos en términos de la cantidad de especies que albergan, desde las raíces hasta el dosel de su bosque, y representan uno de nuestros principales activos. Sin embargo, es un ecosistema frágil en riesgo de desaparecer. De este modo, se requieren acciones concretas de investigación y conservación organizadas y ejecutadas en conjunto con las autoridades, y una población mejor informada y organizada, que pueda ayudar a revertir el proceso de deterioro de los servicios económicos y ambientales que ofrecen los manglares.

Los científicos, de la mano de las instituciones que avalan este estudio, hacen un llamado a todos los actores involucrados: autoridades locales, nacionales, grupos empresariales, comunidades de las cuencas donde hay manglares, académicos y científicos para unir esfuerzos y desarrollar un plan para recuperar la dinámica y servicios de los manglares.

La tarea es urgente, pues los manglares son clave para la seguridad alimentaria y constituyen nuestra primera línea de defensa contra los fenómenos naturales y de mitigación contra el cambio climático.

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