Cuando el desarrollo humano es una prioridad y el cuidado del ambiente se tiene como una meta no negociable ocurre una fórmula única para un proyecto sostenible; este es el caso de EcoSólidos.

De acuerdo al Director General del Sistema Penitenciario de Panamá, Etéreo Armando Medina, se trata de un proyecto sin precedentes en Panamá y en el mundo, que unió de forma estratégica al Centro Penitenciario La Joyita y al Comité Internacional de la Cruz Roja, para abrir paso a un modelo pionero que fusiona la actividad del reciclaje, la resocialización y la resinserción de privados de libertad.

La llegada de EcoSólidos al centro ha hecho posible el reciclaje el 80% de la basura que se produce en el lugar, contribuyendo así a reducir considablemente la contaminación y los problemas de salud a raíz de la mala disposición de los desechos. Asimismo, el proyecto ha abierto las puertas para que se lleven a cabo otro tipo de programas, tales como la donación de más de 5,000 plantones para reforestación y la creación de barreras bases para evitar que la basura llegue a los océanos.

Para el Jefe de la Delegación Regional para Panamá y el Caribe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Gisueppe Renda, con sede en el campus de Ciudad del Saber, se trata de una iniciativa única que nace con el objetivo de transformar un problema en una oportunidad.

Recientemente, Renda nos contó su experiencia y su visión al participar y liderar, junto al SistemaPenitenciario de Panamá, este programa que supone un hito de colaboración ambas entre instituciones y sobre todo, un programa modelo que va mucho más allá que una iniciativa ambiental.

Foto por: Brenda Islas (CICR)

Sabemos que EcoSólidos es más que un programa de reciclaje, ¿cuál es el valor agregado? ¿Qué lo hace digno de réplica en otros centros penitenciarios del país y el mundo?

Panamá produce 4,800 toneladas de basura por día, cada panameño contribuye con 1.2 kg/día. Solo el 5% de esa basura es reciclada. En un año, EcoSólidos contribuye con el 9.25% del total de la basura que se recicla en Panamá.

Todas estas cifras, números y estadísticas se fundamentan en historias personales: son personas trabajando por un objetivo común. El valor agregado está en el compromiso de las personas que trabajan en el programa. El éxito de EcoSólidos está en que nunca se impuso a los privados de libertad. No hubo un proceso de marco lógico o análisis del problema para ofrecer soluciones, su proceso de creación fue totalmente orgánico y esa relación de pertenencia es el éxito del programa. Es un catalizador que promueve el reciclaje en Panamá en una era en la cual nuestras acciones en contra del ambiente tendrán un impacto para las futuras generaciones.

¿Cuál fue su misión dentro del programa como parte del CICR?

Uno de los primeros compromisos que adquirimos junto a las autoridades fue trabajar en un marco legal del programa, darle identidad y reconocimiento para garantizar su funcionamiento y regular su conmutación de condena a cambio de trabajo.

El CICR también ha facilitado el acercamiento entre individuos, empresas y organizaciones para que se involucren en el programa. Adicionalmente hemos procurado ser los embajadores de EcoSólidos, dándole visibilidad nacional e internacional en medios, foros y encuentros entre especialistas penitenciarios. El CICR también ha invertido en materiales e insumos para el funcionamiento de EcoSólidos y apoyo técnico especializado con personal capacitado que orienta a los internos y las autoridades en como potenciar el programa.

¿Cuál es el rol de los privados de libertad en este programa?

Las personas son el centro de nuestra acción humanitaria. Para inicios de 2019, 625 privados de libertad en La Joyita laboraban en las diferentes secciones de EcoSólidos. Esto representa el 15% de la población total de La Joyita y el 23.5% de la población del sector de mínima seguridad, donde se desarrolla el programa. Es el programa que ofrece más puestos de trabajo y oportunidades de resocialización en el Complejo Penitenciario Las Joyas.

El trabajo con EcoSólidos permite la conmutación de condena. El personal trabaja seis días a la semana, ocho horas diarias con dos pausas de 30 minutos, en relación de 2:1, es decir, por cada dos días de trabajo se reduce uno de condena. Esto les permite reducir cinco meses y 22 días por cada año de trabajo, el máximo tiempo autorizado por la normativa penitenciaria panameña.

EcoSólidos también permite que los detenidos adquieran conocimientos poco comunes, pero que tendrán demanda en el futuro cercano. Los privados de libertad puedan aspirar a una posición especializada en un campo laboral que apunta a ofrecer oportunidades de trabajo para los próximos años, debido a que la industria del reciclaje está en evolucionando en Panamá.

¿Qué se ha hecho en otros países que sea comparable a lo que se está haciendo en Panamá?

En las visitas que realiza CICR a miles de centros de detención en un año, son muchas las experiencias e iniciativas que encontramos como organización. Sin embargo, EcoSólidos es única. Hay lugares con programas similares, pero muy lejos de la realidad de EcoSólidos. El liderazgo, el compromiso y en cierta medida, la autogestión hace único este programa.

¿Cómo percibía usted el centro penitenciario antes del programa y cómo es ahora?

Antes de iniciar el programa se generaba más basura en el penal de la que la brigada y la empresa de aseo podían gestionar. La Joyita estaba saturada de desechos de todo tipo. Los malos olores, los gases de fermentación, los insectos y roedores habían convertido el centro penal en un gran vertedero, afectando a más de 5,000 privados de libertad y a centenas de funcionarios, custodios, policías y visitantes.

Ahora, con la puesta en marcha de EcoSólidos se logró un impacto positivo casi inmediato en el centro penitenciario, al hacer las condiciones de vida más salubres y dignas para todos. Entre otros resultados, se ha promovido el respeto y la seguridad del personal de la brigada de limpieza, ha disminuido las tensiones entre grupos rivales. También mejoró la disposición de los involucrados, quienes ahora están activos, ocupados, trabajando en equipo y al aire libre.

Foto por: Brenda Islas (CICR)

En este tiempo, ¿cuál podría decir usted que ha sido el mayor logro del programa?

El mayor logro está en el futuro de cada uno de los privados de libertad que participan del programa, es decir lo que ocurre luego de que salen de prisión y lo que le están devolviendo a la sociedad.

Geo Azul es nuestro principal aliado para esta etapa, ya que se está encargando de gestionar el personal de EcoSólidos que se beneficia con las figuras de libertad vigilada o prelibertad, ofreciendo un espacio temporal (transicional) de trabajo a los privados de libertad beneficiados con esta norma para darles una oportunidad laboral, mientras se reintegran a la sociedad. Esta ventana de tiempo es crucial para una verdadera reinserción. El porcentaje de efectividad en 2018 fue de 99%, de 70 privados de libertad, bajo la responsabilidad de Geo Azul, solo uno regreso a la cárcel.

Desde su punto de vista, ¿cuáles han sido los mayores desafíos y cómo los enfrentó?

Trabajar en un centro penitenciario tiene sus propios retos y ritmos, adaptarnos a estos definitivamente es un desafío. Lograr coordinar con todos los actores del proceso también condiciona la velocidad para desarrollar el proyecto. Trabajar codo a codo con las autoridades penitenciarias nos ha beneficiado mucho. El conocimiento de las autoridades de Panamá como país en el cual se desarrollan acciones del CICR ha facilitado nuestro trabajo.

¿Qué cree usted que ha hecho posible la sostenibilidad del programa en el tiempo?

El compromiso de los privados de libertad y como valoran el programa, la apropiación por parte de las autoridades y su disponibilidad para liderar el proceso ha garantizado el éxito y la continuidad del proyecto. Además de exponer a EcoSólidos para que se conociera, incluyendo a lo interno del CICR. Esto ha logrado la valoración del programa, fortalecimiento y preparación para exportarlo.

¿Cuál consideraría que es el mayor aporte del programa al país?

EcoSólidos le está enseñando a Panamá a reciclar, a reforestar árboles nativos en bosques panameños. Las barreras de contención de basura que se están instalando en los ríos de la ciudad son confeccionadas en EcoSólidos con material reciclado. La lección que los privados de libertad le están dando al país es de gran valor. EcoSólidos está poniendo el reciclaje de moda en Panamá.

En el punto en el que está, ¿cuáles son próximos pasos?

EcoSólidos es un programa altamente, sostenible, con un importante potencial de desarrollo. El sistema penitenciario busca ofrecer plazas de empleo y de resocialización a las personas privadas de libertad. Muchas de ellas quieren trabajar, aprender y devolver algo a la sociedad.

Acercar el mundo exterior al programa es un reto para todo el involucrado y lo estamos logrando. Para esto, es importante el intercambio con otros países. Ya muchos sistemas penitenciarios han manifestado su interés por realizar visitas a EcoSólidos. Hay algunos que tienen otros programas ocupacionales que pueden ser de interés para Panamá. El CICR está determinado en darles una plataforma para que puedan intercambiar experiencias.

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