Testimonios de sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki en el Ateneo

En el marco del 70 aniversario de la creación de las Naciones Unidas, 70 años de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, y con el arribo del Viaje Global 87 del Barco de la Paz al Puerto de Colón, Panamá, las Naciones Unidas en Panamá, la Fundación Ciudad del Saber y el Barco de la Paz llevaron a cabo en el Ateneo de Ciudad del Saber un Foro de testimonios con los Hibakusha (sobrevivientes de bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki).

Desde su salida de Japón, en abril del presente año, siete Hibakushas están viajado a bordo del Barco de la Paz, para compartir sus testimonios en diferentes puertos y hacer un llamado por la paz y el desarme nuclear. Estas actividades son parte de la campaña “Unidos por un mundo libre de armas nucleares, proyecto Hibakusha Peace Boat” que desde 2008, y en conjunto con la campaña global “Alcaldes por la Paz”, crean conciencia sobre los efectos, consecuencias y riesgo de estas armas de destrucción masiva, y fomentan el apoyo público para el desarme de las mismas.

El evento inició con palabras de bienvenida por parte de Martín Santiago, Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas de Panamá, quien recalcó que la visita de los Hibakushas es histórica ya que se rinde homenaje y se reflexiona sobre cómo actuamos como miembros de la humanidad. Según Santiago “en el siglo pasado se concibió las NN.UU. como una institución que piensa que las naciones pueden trabajar juntas para buscar la paz y la seguridad duradera”.

Por su parte María Pérez, Coordinadora Internacional del Barco de la Paz, mencionó que el Barco de la Paz es una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro, que trabaja para promover la paz, el desarme, el desarrollo sostenible e igualitario, y el respeto por el medio ambiente. La ONG desarrolla sus actividades principales mediante la organización de viajes educativos por la paz a bordo de un barco de pasajeros que al año realiza tres viajes globales de tres meses y un viaje regional en Asia. Según Pérez “el Barco es un espacio neutral y móvil que permite a sus participantes superar fronteras e iniciar vínculos de cooperación y diálogo en mar abierto y en los puertos visitados, además participan invitados internacionales que presentan charlas y talleres abordo”.

Durante el evento siete sobrevivientes compartieron sus testimonios en el Ateneo de Ciudad del Saber. Los sobrevivientes explicaron los momentos de incertidumbre al ver el rayo de luz, sentir un estruendo que hizo que temblara el suelo y que personas volaran por los aires mientras otras se quemaban, pasar minutos inconscientes para luego despertar con una gran confusión y dolor, las secuelas que sufrieron los familiares que lograron sobrevivir el momento pero no las consecuencias de la radiación, y la importancia de transmitir un mensaje por la paz para que se erradiquen las armas nucleares en todo el mundo.

El evento cerró con una presentación musical por parte del Ensamble de Madera del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e infantiles del Estado de Vargas de Venezuela, quienes viajan a bordo del Barco de la Paz, desde Venezuela hasta Panamá.

Bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki

En agosto de 1945, las bombas atómicas redujeron instantáneamente a escombros las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, extinguiendo cientos de miles de vidas y causando innumerables daños materiales. Hoy, más de 70 años después de la guerra, miles de ciudadanos siguen sufriendo las secuelas devastadoras de la radiación y un insondable dolor emocional. Para evitar la repetición de la tragedia de la bomba atómica, las ciudades de Hiroshima y Nagasaki han buscado continuamente concienciar al mundo sobre la crueldad inhumana de las armas nucleares y han instado a que éstas sean abolidas. Nueve países tienen actualmente 19 mil armas nucleares, de las cuales unas 2 mil permanecen en estado de alerta instantánea. La mayoría de las armas nucleares actuales son decenas de veces más potentes que la bomba de Hiroshima.

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