Reseña del libro “Ciudad del Saber, un legado en construcción”

Por: Patricia Pizzurno, Dra. en Historia y profesora de la Universidad de Panamá.

El año pasado, mientras me encontraba en Puerto Rico participando en la sesión anual de la Asociación de Historiadores Puertorriqueños, un grupo de colegas sinceramente preocupados por el futuro de la base de Vieques, se acercaron para preguntarme cómo hizo Panamá para reconvertir una base militar estadounidense en una ciudad del conocimiento. Lo que más me impresionó fue la admiración que manifestaban por ese acto de alquimia cultural. De manera que me complace de sobremanera este último libro de Eduardo Tejeira, publicado en octubre de 2010,  porque viene a responder muchas interrogantes sobre el sitio.

La obra consta de cuatro capítulos ampliamente documentados, estructurados armónicamente y con inteligencia y profusamente ilustrados, en los que Tejeira explora los diferentes usos del sitio desde las “sabanas, humedales y suaves colinas” del siglo XVI.

El capítulo I: “Entre el Camino de Cruces y el río Grande”, describe la transformación del paisaje  y el uso de la tierra, al tiempo que elabora y reelabora los diversos escenarios sociales, militares, políticos y culturales que se entrelazan en la historia del asentamiento. Destaca la fundación del complejo militar Fort Clayton en 1919,  mediante un decreto ejecutivo del presidente Woodrow Wilson, como una base de infantería que alcanzaría su apogeo en plena segunda guerra mundial, para entrar, al fin del conflicto,  en una fase de declive.  El desarrollo de la aviación en la década del 40, fue determinante para que los enormes complejos militares tradicionales, sustentados en la presencia militar, entraran en crisis durante los años de la guerra fría, tal como le ocurrió a Fort Clayton. Medio siglo más tarde, en 1999, la Fundación Ciudad del Saber recibió 120 hectáreas del casco histórico de la antigua base Clayton que, en la actualidad, aloja en perfecta armonía a la academia, la empresa privada, centros de investigación y organismos internacionales en medio de un escenario natural prolijamente conservado.

En el capítulo II: “Evolución arquitectónica y urbanística de la antigua Zona del Canal”, el autor explora el enclave estadounidense,  para concluir que los universos militar y civil mantenían escasas y no siempre fluidas relaciones.  El universo militar estaba regido por el Departamento de Guerra (Defensa a partir de 1947), en tanto que la Panama Canal Company y el gobierno de la Zona regimentaban el cosmos civil.  Este capítulo revela la evolución de los modelos arquitectónicos zonians, naturalmente más flexibles que los militares. También se aproxima al tema siempre sensible de la discriminación y segregación raciales impuestas por la política del Jim Crow.  

El tercero: “La arquitectura y los paisajes de la Ciudad del Saber”, es una radiografía del paisaje, así como de la evolución y la simbología de las muestras arquitectónicas legadas a la Fundación. En él, Tejeira destaca los edificios más antiguos, las residencias oficiales de la década del 30, el Cuadrángulo Central, los edificios New Post, los edificios singulares como el del antiguo cine reconvertido en Ateneo o el segundo club de soldados actualmente Centro de Convenciones. Igualmente, nos revela una cierta  permeabilidad arquitectónica entre la Zona del Canal y la ciudad de Panamá.

Finalmente,  el último y cuarto capítulo plantea: “La cuestión patrimonial ¿qué conservar? y ¿cómo transformar?” y se aproxima a las memorias de la Zona, tanto desde al ángulo nacional como de los zonians,  así como a los retos que impone la reconversión de una base militar  en un espacio civil, la intervención en los edificios históricos y la construcción de otros nuevos, todo lo cual ha hecho de la Ciudad del Saber “un verdadero lugar, un sitio con historia y con identidad”, pero sobre todo,  con futuro.

Esta narrativa pionera en Panamá nos propone redescubrir (o tal vez descubrir) los orígenes y el presente de una de las obras emblemáticas del Panamá postcolonial, donde el paisaje y las estructuras sabiamente integradas, conviven en armonía. Una vez más,  Eduardo Tejeira Davis abre  con éxito nuevos territorios para la exploración del patrimonio arquitectónico y nos propone una mirada novedosa.

 

Puntos de venta: Fundación Ciudad del Saber, Allegro Galería, Librería Argosy, Instituto Smithsonian, Hombre de la Mancha, Servicio de Lewis, Museo del Canal, Centro de Visitantes de Panamá Viejo y Rainforest Discovery Center (Avifauna).

 

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