La lucha hacia la eliminación de la malaria en América Central y la isla La Española

La problemática del Covid-19 ha interrumpido las vidas de todos de diferentes formas. Para las organizaciones que trabajan en salud pública, como la Clinton Health Access Initiative (CHAI), es primordial continuar buscando el correcto equilibrio entre la salud individual tanto de los recursos humanos como de los beneficiaros y el continuo progreso hacia sus objetivos, en este caso, la eliminación de la malaria.

Cada año, cerca de 220 millones de personas se enferman con malaria a nivel mundial, causando 400,000 muertes. La malaria es una enfermedad parasitaria debilitante y algunas veces mortífera, propagada por ciertas especies de mosquitos. A pesar de que el financiamiento para la malaria ha aumentado significativamente del 2000 al 2017, resultando en una disminución de muertes relacionadas a la malaria de un 48 por ciento, estos avances pueden no ser sostenibles. La historia de los esfuerzos contra la malaria demuestra claramente cómo las amenazas de la resistencia de vectores y parásitos, y de la complacencia programática o comunitaria van a retroceder con el tiempo el progreso logrado al menos que se emprendan esfuerzos adicionales. Mayores avances van a requerir un énfasis en el enfoque hacia mejorar la eficiencia y eficacia de los recursos disponibles a través de sistemas de vigilancia y respuesta a enfermedades de los gobiernos.

Clinton Health Access Initiative, entre otras iniciativas, apoya a países de África, Centroamérica y La Española, y el Sudeste Asiático, fortaleciendo las capacidades de los gobiernos y el sector privado, para acelerar el progreso hacia la eliminación de la malaria al reforzar la vigilancia de la enfermedad, mejorando los procesos administrativos y aumentando el acceso a herramientas óptimas que limitan la transmisión, curan la enfermedad y previenen muertes, buscando crear y mantener sistemas de salud de alta calidad que puedan ser exitosos sin su asistencia. Más información en el Reporte Anual 2018 de CHAI.

Su trabajo en América Central y la isla La Española inició en 2014. Hoy, CHAI apoya a los gobiernos de Panamá, Honduras, Guatemala, Haití y la República Dominicana en sus esfuerzos hacia la eliminación de la malaria, todo coordinado desde su oficina regional en la Ciudad del Saber, donde son miembros desde el 2017.

Centroamérica y El Caribe también han logrado avances significativos para reducir la malaria en las últimas dos décadas. En ocho de los diez países que buscan la eliminación de la malaria, los casos se han reducido entre el 90% y el 99% desde el 2000. CHAI ha brindado apoyo técnico directo y enfocado a los programas nacionales de malaria de Centroamérica y La Española, para ayudarles a reorientar, su estrategia anterior de control, hacia una estrategia adecuada para lograr la eliminación de la malaria en los próximos años de manera sostenible. Los resultados de este trabajo sugieren que la pronta eliminación de la malaria en la región es posible, aunque los programas requerirán mejorar sus sistemas de vigilancia e inteligencia de las enfermedades.

A pesar del progreso logrado, la reducción de la prioridad de los programas de malaria debido a las crecientes amenazas del dengue, Zika y otras enfermedades, ponen en peligro el poder lograr esta meta realmente alcanzable. El empujón final para una eliminación sostenible requerirá recursos y apoyos externos para mantener los esfuerzos enfocados a terminar el trabajo en el corto plazo, liberando los sistemas de salud y recursos financiaros para enfocarlos en nuevas amenazas.

Con esta idea CHAI ha tenido un rol determinante en el desarrollo de la Iniciativa Regional de Eliminación de la Malaria (IREM), que es un esfuerzo conjunto entre la Fundación de Bill y Melinda Gates (BMGF, siglas en inglés), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Global contra el VIH/SIDA, Tuberculosis y Malaria, la Fundación de Carlos Slim, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana (COMISCA), y CHAI. La IREM aportará más de $100 millones, que se sumarán al monto provisto por los gobiernos de la región y por el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Según el BID, “Estos recursos garantizarán que el combate contra la malaria se mantenga como una prioridad de salud y desarrollo, más allá de la disminución de casos registrados. Asimismo, ayudarán a cerrar las brechas técnicas y financieras para llevar adelante los planes nacionales de erradicación de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana”. La iniciativa también complementará los actuales esfuerzos para acabar con la malaria en Haití, por parte del gobierno haitiano y la Alianza Malaria Cero.

El trabajo de CHAI dentro de la IREM se enfoca en ayudar a los programas a conocer mejor los últimos focos de trasmisión y dirigir intervenciones a la medida para esos lugares específicos, apoyados en la vigilancia epidemiológica, el control vectorial y la gestión de los casos, allá donde se producen, con la ayuda de redes de Colaboradores Comunitarios.

En Panamá, concretamente, se ha alcanzado un avance significativo. CHAI apoya constantemente la implementación de un sistema de salud innovador en algunas de las comarcas indígenas, donde están concentrados los pocos casos remanentes de malaria del país. Los resultados de los primeros años de implementación demuestran que la red de colaboradores comunitarios construida por CHAI, está mejorando significativamente el diagnóstico y tratamiento en las comarcas Guna Yala, Wargandí y Madungandí. Tal éxito ha facilitado la aprobación para expandir el programa a la comarca Ngabe Buglé. De la misma forma, se han creado o fortalecido redes de colaboradores comunitarios en ubicaciones específicas de otros países en la región, como por ejemplo Gracias a Dios en Honduras y Escuintla in Guatemala.  

Para no detener los esfuerzos en camino hacia la eliminación de la malaria, CHAI está facilitando equipos de protección personal (EPP) para proteger a los colaboradores comunitarios y a los técnicos de control vectorial, quienes se encuentran en la primera línea de batalla contra la enfermedad, al igual que a los beneficiaros de sus tratamientos.

Para más información sobre el trabajo de CHAI en la región y oportunidades disponibles, visitar www.clintonhealthaccess.org/mesoamerica-hispaniola

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