Conversatorio sobre la película Invasión en el Ateneo

La Fundación Ciudad del Saber llevó a cabo el miércoles 1 de octubre un conversatorio sobre el documental “Invasión” de Abner Benaim, que actualmente se presenta en salas de cine de todo el país. La actividad, en la que se proyectaron algunas secuencias de la película, contó con la participación del director, quien conversó con Adrienne Samos, curadora y crítica de arte, Rodrigo Noriega, columnista y experto en desarrollo humano, y Walo Araújo, Vicepresidente de Comunicaciones de la Fundación Ciudad del Saber.

Durante el conversatorio, Abner expresó que para él uno de los elementos más importantes de la película es su potencial para generar debate, y motivar a las personas a contar su experiencia personal sobre la invasión de EE.UU. a Panamá ocurrida hace 25 años. Mencionó que muchas personas, después de ver el filme, se acercan a él para contarle sus historias, lo cual indica que esta necesidad de hablar es probablemente una de las principales razones por las cuales el filme está conectando tan bien con el público panameño.

Adrienne Samos contribuyó a la discusión haciendo un recuento de documentales que, como el de Benaim, han abordado el tema de la memoria colectiva sobre eventos históricos (a menudo traumáticos) ocurridos en otros países. E igualmente destacó el carácter experimental de este proyecto, que evidencia el potencial del documental, pero que se atreve a ir más allá, ampliando las fronteras de este género cinematográfico.

A partir de un coro de voces muy disímiles y de los más divergentes puntos de vista, la película intenta construir una narrativa compleja, que supere esa perspectiva simplificadora que ha prevalecido hasta ahora y que divide a los panameños entre simpatizantes y detractores de la invasión, un tema que sigue siendo delicado y doloroso para la mayoría. Según Samos “la riqueza expresiva de la sociedad panameña, que Abner plasma magistralmente en la película, es una de sus mayores virtudes”.

El documental, comentó Walo Araújo, “es un proyecto cinematográfico transgresor e inteligente cuya intención no es hacer una reconstrucción histórica, o mostrarnos ‘lo que realmente ocurrió’, sino hacernos reflexionar sobre el hecho mismo de narrar historias y de narrar la Historia. Los testimonios, los ‘reenactments’, las cosas que pasan accidentalmente durante el rodaje… se cruzan y refuerzan entre sí, en un filme que no oculta sino que declara desde el principio su estructura narrativa y que asume todo tipo de riesgos. Es valiente porque evita ser complaciente y se aleja de la zona de confort de lo políticamente correcto”.

Por su parte, Rodrigo Noriega se refirió a Benaim como “el psicoanalista de la sociedad panameña, obligándonos a vernos en un espejo que nos resulta sumamente incómodo y que nos enfrenta a una parte de nuestra historia que nos negamos a recordar”. Destacó además que el medio audiovisual tiene el potencial de producir un gran impacto social porque llega a las masas y que esta película nos ayudará a comprender mejor quiénes realmente somos como panameños.