Alessandro supo que su vida no sería igual desde el momento en que él y su esposa recibieron la noticia de que estaban esperando un bebé. Nueve meses después, en abril de 2017, nació su hijo Gianluigi. A partir de ese día y, durante un período de quince días, disfrutó en familia de las emociones, alegrías y vivencias de estar a tiempo completo con su hijo recién nacido. Alessandro Francolini, Gerente de Negocios en la Fundación Ciudad del Saber, fue uno de los primeros padres en la organización en gozar de un beneficio de paternidad.

“Me encantó vivir la experiencia de estar todo el día y noche con mi hijo por dos semanas. Las madres tienen el trabajo más pesado por la lactancia y es una etapa muy difícil para ellas, por lo que requieren el apoyo del esposo, aunque sea solo moral. Nadie tiene un manual de cómo ser padre y este tiempo me permitió aprender y descubrir muchas cosas de mi hijo, fortaleciendo así el lazo entre nosotros”, explicó.

Rodrigo Celis, Vicepresidente de Operaciones, gozó del mismo beneficio un mes después de Alessandro y coincide en que fue importante y sumamente revelador poder estar en casa duran-te este tiempo crítico para conocer a su hijo y sobre todo, apoyar a la madre.

“Los bebés nacen de las mujeres pero el deber de cuidarlo y disfrutarlo es de ambos. No es un trabajo fácil para una persona. Todas las manos buenas son necesarias y ese aprendizaje que se gana, tiene mucho valor para el futuro. Con los videos y fotos que tengo, ya le puedo decir a mi hijo con propiedad: ‘Tú no tienes idea lo que nos costaste, pero si quieres saber, ¡aquí está!’”, señala con una sonrisa.

La crianza es un trabajo compartido

Según información de UNICEF, el rol de los padres en la primera infancia es real y valioso. La ONG hace referencia a estudios que demuestran que aquellos padres que hacen uso de la li-cencia -particularmente los que toman dos semanas o más inmediatamente después del parto- no solo tienden a asumir un rol más activo en la crianza del niño a largo plazo, sino que su sola presencia en el hogar durante estos primeros días favorece el desarrollo temprano del niño y reporta beneficios en varias etapas posteriores de su desarrollo.
Además, de acuerdo al estudio La maternidad y la paternidad en el trabajo: la legislación de la práctica en el mundo, llevado a cabo por el Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la Organización Internacional del Trabajo, la licencia parental puede incidir positivamente en términos de promover la igualdad de género, tanto en el hogar como en el trabajo. Por esta ra-zón, puede llegar a ser un punto de partida para cambios necesarios en las relaciones y en la percepción de los roles de los padres, así como en estereotipos predominantes que hay en nuestras sociedades latinoamericanas.

La licencia de paternidad: un derecho aún poco implantado

A pesar de la contundencia de estos datos, la implementación de licencias de paternidad en el mundo presenta grandes variaciones e inconsistencias (ver infografía debajo). Mientras que en la Unión Europea, el tiempo promedio otorgado en licencia de paternidad es de 12.5 días, datos de UNICEF revelan que dos de cada tres lactantes viven en países donde el padre no tiene de-recho a un solo día de licencia de paternidad remunerada.

Sin embargo, la realidad va cambiando porque la sociedad lo está exigiendo. En la mayor parte del mundo, el estado de la paternidad está evolucionando: de la mano de la reformulación de la idea de que la paternidad consiste solo en proveer económicamente, viene la transición hacia una cultura de paternidad presente y participativa, independientemente de si el padre reside o no con la madre del niño.

Datos de la encuesta IMAGES en Chile, México y Brasil, por ejemplo, muestran que a dos de cada tres padres les gustaría trabajar menos para dedicarle más tiempo a sus hijos. Asimismo, los gobiernos comienzan a darle importancia al papel y responsabilidad que tiene el padre y las empresas se mueven ya en esa dirección.

Corporaciones tecnológicas de vanguardia en el mundo como Netflix y Amazon, han compren-dido que como empleadores, juegan un rol importante en este cambio al brindar mejores condi-ciones laborales, que en consecuencia, pueden hacer posible una distribución más equitativa del tiempo en el hogar y ayudar a transformar las relaciones de género.

Según el sitio web Recode, enfocado en noticias de negocios en Silicon Valley, Amazon le per-mite a sus colaboradores “donar” a su cónyuge hasta 6 semanas de su licencia remunerada (la cual puede tener una extensión de hasta 20 semanas en el caso de las madres).

Por su parte, Netflix atrajo mucha atención en 2015 cuando anunció en su blog que ofrecería licencias parentales ilimitadas y remuneradas a tiempo completo, para todos sus colaboradores. “La experiencia que hemos tenido nos demuestra que las personas tienen un mejor desempeño en el trabajo si no están preocupados sobre la situación en sus hogares,” señalaba hace tres años, Tawni Cranz, Chief Operating Officer de Netflix, en el blog de la compañía.

Hacia una mayor participación de los padres en Panamá

Desde mayo de 2017, rige en Panamá la Ley 27 del 23 de mayo de 2017, que creó la licencia de paternidad. El Decreto Ejecutivo N°83, que reglamenta dicha ley, cuenta con ocho artículos que establecen las condiciones bajo las cuales se otorga a los padres tres días de licencia remune-rada, un beneficio al que solo pueden acogerse una vez al año.

La propuesta de ley generó discusión entre las esferas empresariales y gremios del país en su momento. Empresarios de algunas industrias se mostraron preocupados por el aumento de la “carga social”, lo que a su vez incrementaría todos sus costos.

Por otro lado, debido a la perpetuación de roles de género según los cuales, la madre es la que se encarga de cuidar a los hijos el padre de proveer para el hogar, en muchos casos los mismos padres no se sienten cómodos asumiendo un rol más activo en la crianza de los hijos, debido a esta perpetuación de roles de género .

En vista de la experiencia de otros países, se hace necesario un cambio en la cultura -tanto so-cial como empresarial- para que el permiso de paternidad tenga una mejor acogida en las hoga-res latinoamericanos y se logre realmente una mayor igualdad laboral y mejores condiciones para la conciliación de la fórmula trabajo-familia.

La Fundación Ciudad del Saber es una de las organizaciones panameñas que parece haber entendido que nos encontramos ante una coyuntura crucial para la igualdad de género y el em-poderamiento de las mujeres y que, si queremos ver una plena igualdad de género en la región, los hombres deben ser copartícipes en temas relacionados a la salud de sus familias, sus pare-jas y la suya propia, incluyendo el cuidado de los hijos.

Para Lacey Agredo, Analista de Desarrollo Organizacional de la Fundación, las políticas empre-sariales relativas a licencias posnatales pueden hacer una diferencia en ese sentido y ser un instrumento para promover la igualdad de género o bien perpetuar la desigualdad, dependiendo de cómo se estructuren. «En la Fundación Ciudad del Saber, hemos sido muy claros en afirmar públicamente que valoramos el trabajo de hombres y mujeres por igual”, dijo.

Meses antes de la sanción de la Ley en Panamá, la Fundación lanzó su Beneficio de Paterni-dad, el cual consiste en otorgar una licencia paga de 15 días calendario para los nuevos papás. Agredo explica que con este beneficio apoyan a los papás para que sean parte y disfruten de la experiencia del cuidado de su bebé desde su nacimiento, “reforzando su postura de dar priori-dad al balance entre la vida profesional y personal de nuestros colaboradores y el reconocimien-to del trabajo de hombres y mujeres, sin distinción.”

Es mucho lo que los hombres pueden hacer en los ámbitos del cuidado y una paternidad com-prometida y corresponsable, adicional a los beneficios que ya hemos visto de la presencia del padre en los primeros días de vida de un niño. Según el informe Estado de la Paternidad Améri-ca Latina y Caribe 2017, los niños que tienen padres involucrados están más predispuestos a sostener ideas más equitativas sobre el género.

En este contexto, mediante sus políticas y programas de bienestar laboral, las empresas tienen un impacto que trasciende los beneficios de atracción y retención de talento que toca retos com-partidos que tenemos como sociedad, como avanzar hacia la igualdad de género.

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