La criptodivisa que hizo despegar el blockchain

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Bitcoin, al igual que el dinero que manejamos habitualmente, se maneja a través de un sistema contable que nos permite asignar una cifra a lo que poseemos y dar un valor a los productos y servicios.

Coinciden los expertos en que la aparición de la primera criptomoneda, el Bitcoin, y su éxito son consecuencia directa del desencanto y la pérdida de credibilidad en el sistema financiero tras la crisis de septiembre de 2008. De hecho, el concepto Bitcoin aparece en el mercado tan solo unas semanas después de la caída de Lehman Brothers y en enero de 2009 se comercializa el primer Bitcoin.

Esta criptomoneda fue definida, en sus inicios, como “la divisa sincera” o como una “revolución monetaria” por economistas estadounidenses. Años después, la popularidad de Bitcoin ha ido aumentando si bien aún despierta ciertas reticencias.

¿En qué se diferencia el sistema Bitcoin del sistema monetario tradicional?

Bitcoin, al igual que el dinero que manejamos habitualmente, se maneja a través de un sistema contable que nos permite asignar una cifra a lo que poseemos y dar un valor a los productos y servicios. Ambas son convenciones sociales por las que aceptamos que algo (un billete o una moneda digital) tiene un valor determinado.

La gran diferencia entre ambos sistemas es que con Bitcoin desaparece la entidad intermediaria que valida la moneda o que interviene en una operación. Es decir, para realizar una compra por internet con el sistema tradicional necesitamos un banco o plataformas como PayPal. Bitcoin nos ofrece la posibilidad de hacer transacciones sin ayuda de un tercero ya que es la propia red quien hace la función de validador de la operación: Bitcoin le da el control a aquellos usuarios que quieran ser parte de su sistema.

Así, Bitcoin puede definirse como una criptodivisa que permite la descentralización del intercambio de valores.

La historia imborrable detrás de cada Bitcoin: el blockchain

El Bitcoin es un sistema basado en la encriptación, por eso se dice que es una criptomoneda o criptodivisa. Si bien Bitcoin es la criptomoneda más reconocida, otras como el Ethereum, NEM o el Litecoin son también muy populares. Todas ellas tienen unas características y una forma de gestión muy parecidas.

Detrás de cada Bitcoin hay una trayectoria imborrable e inalterable gracias a la tecnología blockchain (o cadena de bloques), que permite que el uso de estas criptomonedas sea posible tal y como lo conocemos hoy.

Blockchain es la tecnología que facilita la gestión de la información de las transacciones. Podría definirse como una base de datos virtual o un gran libro de cuentas donde se guarda la información en una “cadena de bloques”.

Cada transacción es un nuevo bloque que se une al anterior como un eslabón, y juntos forman una cadena que nos permite seguir el rastro de cada Bitcoin.

La revolución de la tecnología blockchain

La tecnología blockchain se presenta como una revolución en la forma de hacer transacciones en el mundo así como de almacenar información. Su uso para las operaciones con criptonomedas ha puesto a esta tecnología en el mapa y ha abierto un mundo de posibilidades a múltiples sectores. “La aplicación de esta tecnología no es exclusiva de un sector, pues cada vez son más las industrias que exploran todo su potencial”, afirma Alex Preukscchat, autor de Blockchain. La revolución industrial de internet.

Entre ellos, el sector de la cooperación internacional. Según fuentes del PNUD, (el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo con sede regional en Ciudad del Saber) blockchain está siendo una herramienta de alto impacto en la ejecución y seguimiento de proyectos para el desarrollo tanto

en la región como a nivel mundial. Por ejemplo, puede ayudar a las personas sin identificación, como refugiados o migrantes en tránsito, y hacer que la asistencia que reciben sea más eficiente y digna al crear una identidad digital universal e irrefutable que permita el acceso a servicios esenciales en cualquier lugar.

Igualmente, la tecnología blockchain favorece el registrar y controlar lo que poseemos. Un registro

de tierras, por ejemplo, puede ser destruido durante una crisis o desastre o manipulado a través de fraude y corrupción pero con esta tecnología los datos no podrían ser alterados. 

“Los registros están vinculados permanentemente al sistema para que nadie pueda manipular o falsificar un registro propio; y estos registros pueden ser vistos por cualquier persona, en cualquier momento”, destaca Alexandru Oprunenco, Asesor de Innovación de PNUD.

Esta agencia de Naciones Unidas cuenta con un sitio web donde podemos encontrar múltiples ejemplos de cómo esta tecnología está apoyando la resolución de problemas globales en múltiples áreas.

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