Para María De Lourdes Barrios, directora de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en Panamá, los videojuegos son un asunto serio. En sus manos está garantizar la formación de diseñadores y programadores de una industria que se ha propuesto ser uno de los motores de la economía digital en la región: el gaming. 

Nos sentamos a conversar con ella sobre los beneficios económicos y sociales que tendrá para el país contar con la primera licenciatura en diseño y desarrollo de videojuegos en la región.

Comencemos con un tópico: crear videojuegos es el trabajo soñado de todo adulto que “no quiere crecer”. 

Efectivamente es un tópico. Una cosa es jugar videojuegos y otra bien distinta, desarrollarlos.

Si pensamos en el concepto amplio de los usos de los videojuegos descubrimos la importancia que tiene el sector, no solo en términos económicos si no en   impacto social.

La gamificación, según la describe la Wikipedia, es el uso de la mecánica de videojuegos para incentivar ciertas conductas o aprendizajes en los seres humanos. Es decir, los videojuegos no sirven solo para entretenerse si no que nos permiten generar toda una gama de recursos enfocados en el aprendizaje  y el conocimiento.

Ejemplo de esto son las aulas virtuales, simuladores de vuelo, aplicaciones para la industria médica o el potencial de la realidad virtual que nos permite acercarnos a lugares donde no estamos presentes físicamente.

El desarrollo de usos de la tecnología de videojuegos para proyectos con impacto es una de las áreas que estamos incentivando desde la universidad.

¿Cómo se convence a un padre de que crear videojuegos es una buena profesión? 

Con los números. Esta es una de las industrias más atractivas y con mayor proyección a nivel global.

Los rankings mundiales muestran que los tres países más fuertes en el desarrollo de videojuegos -China, EE.UU. y Japón- generaron ingresos por más de 1,000 billones de dólares en 2017.

Existe, además, toda la industria paralela de merchandising, es decir productos que se venden relacionados con estos videojuegos. Un ejemplo: México tiene 55,8 millones de jugadores activos que gastan un promedio de 1,6 billones de dólares al año en este mercado. El 70% de esos jugadores invierte en objetos relacionados con la industria.

Por eso, es un sector con un enorme potencial económico y de generación de talento.

Sin embargo en Panamá la industria es casi inexistente. ¿Por qué escoge la Universidad Interamericana de Puerto Rico a nuestro país para establecer esta licenciatura? 

Actualmente contamos con esta misma formación en Puerto Rico. Sin embargo, por ser territorio estadounidense existen algunos limitantes como el acceso a visas de estudiantes latinoamericanos.

Por eso estuvimos buscando un lugar estratégico que pudiera ser el punto de encuentro de los estudiantes de la región y ofrecerles, al finalizar, el ecosistema de creación de videojuegos que la región no tiene.

Panamá, por su conectividad y la estabilidad política, social y económica es el país perfecto.

Adicionalmente, la Fundación Ciudad del Saber ha sido un impulsor clave para que estemos aquí. Su interés por atraer la tecnología e innovación, las facilidades que tiene el área para los estudiantes y su apoyo al emprendimiento a través de su incubadora han sido fundamentales.

En Panamá, la llegada de la universidad nos va a permitir a medio plazo desarrollar una industria muy potente; parte de los ingresos que se esperan para el 2020 se quedarán aquí. Queremos que este sea el hub de los videojuegos de la región.

Eso quiere decir que el sector podría ser una buena fuente de generación de puestos de trabajo… 

Efectivamente. Se estima que para el año 2020 en la región van a existir un millón de plazas de empleo relacionadas con la industria. Los datos marcan que solo habrá 400,000 perfiles cualificados, es decir, no estamos preparados para atender esa demanda. 

A nivel global existe el temor de que las máquinas realicen muchos de los trabajos que hacemos ahora. Desde otra perspectiva, esto significa que hay y habrá alta demanda de profesionales que sepan programar estas máquinas.

Por eso es necesario dar un giro en los modelos educativos encaminando a los estudiantes hacia las profesiones que tendrán amplia demanda en el futuro.

Y entiendo que por eso necesitamos universidades para el desarrollo de videojuegos en la región. 

A nivel global, desde hace décadas existen licenciaturas en desarrollo de videojuegos pero en América Latina solo la Universidad Interamericana de Puerto Rico ofrece en una sola carrera formación en desarrollo, diseño y programación.

Actualmente, profesionales de otras disciplinas relacionadas con computación son los que están haciendo estos trabajos gracias a la especialización en videojuegos que ofrecen algunos diplomados.

Sin embargo, la industria del videojuego se podría comparar con la cinematográfica en la que se requieren perfiles multidisciplinares y muy bien preparados.

Un videojuego no se desarrolla con una o dos personas, es un trabajo de equipo: es necesario saber desarrollar un buen guión, diseñar, programar, crear la música, entender los canales de venta y distribución…

Por eso es tan importante contar con un espacio de formación que permita conocer todas las aristas y hacer frente a la complejidad del sector. 

¿Existen cifras de cómo está actualmente el sector en Panamá?

Recientemente la CEPAL (el Consejo Económico para América Latina) ha creado una mesa de trabajo multi-actor en Panamá que está levantando un estudio de línea base para saber donde estamos. A partir de ahí, se podrán implementar las medidas e incentivos necesarios para impulsar la industria.

Esta es una mesa de trabajo, en la cual está sentado el sector público con instituciones como SENACYT, el tercer sector con fundaciones como Ciudad del Saber y nosotros como academia.

Lo que sí sabemos es que existe una industria incipiente. Panamá está dentro del ranking de Newzoo que destaca los 100 países con mejores estimaciones de ingresos globales de juegos. 

Me gustaría acabar con otro mito: ¿Son los videojuegos y su desarrollo todavía una cosa de “hombres”? 

Te dejo un dato que nos da la respuesta: nuestro profesorado, que viene de diferentes partes del mundo, está compuesto por un 90% de mujeres. Nuestros alumnos, que hasta el momento son panameños, son todos hombres.

Sin embargo ya podemos ver el cambio. El primer equipo panameño en desarrollar un videojuego que se vende en Playstation está cofundado por una mujer: Rita Ríos.

Tener modelos como Rita o como nuestras profesoras seguro que va a generar un cambio en el paradigma. En una industria tan potente, las mujeres no deben quedar fuera.

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