La importancia de gestionar responsablemente los residuos se vuelve cada día más evidente, pero para muchos, quedan importantes preguntas.

¿Vale la pena hacerlo en Panamá? ¿Qué recursos tenemos a nuestra mano? 

Panamá es uno de los países con el promedio de generación de residuos sólidos per cápita más altos de la región: el promedio nacional es de 1.2 kg diarios por habitante, una cifra por encima del promedio regional de 0.9 kg/día, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)[1]. De acuerdo con datos de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario de Panamá (AAUD), la tasa es aún mayor para los habitantes del área metropolitana, donde asciende a 1.6 kg de desechos al día por habitante. La capital, como muchas otras ciudades del mundo, enfrenta desafíos de sostenibilidad ambiental relacionados a la gestión de la basura. Aunque la mayoría de las personas no pensaría en esta como una causa importante de problemas como el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo cierto es que el Banco Mundial estima que los residuos producidos después del consumo representan casi el 5% de las emisiones mundiales totales de los GEI, mientras que los vertederos generan el 12% de las emisiones mundiales totales de metano.

El reciclaje: acción a la par de las intenciones

Afortunadamente, en Panamá estamos comprendiendo que es cada vez más importante desarrollar estrategias innovadoras de gestión de residuos como opción viable para abordar los retos complejos que encaramos en materia ambiental y de sostenibilidad.

Según la Gerente de Sostenibilidad de la Fundación Ciudad del Saber (FCdS), Alessa Stabile, la sostenibilidad y el reciclaje van de la mano: “en la Fundación creemos en cambiar lo que está a nuestro alcance, para que luego ese cambio se replique,” señala. El Programa Integral de Gestión de Residuos de la FCdS, establecido en 2008, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) números 11 y 12, que tienen como objetivo impulsar ciudades sostenibles y producción y consumo responsables, respectivamente. Además, es parte de los instrumentos de gestión urbana que han servido para hacer realidad la transformación de la Ciudad de Saber en un espacio de conocimiento y urbanismo sostenible. “El modelo de la Ciudad del Saber es un ejemplo vivo y tangible de cómo hemos logrado transformar una antigua base militar en una ciudad sostenible, generadora de conocimiento e innovación y producción y consumo responsables,” agrega Stabile. Además de los 68 puntos de reciclaje para los diferentes tipos de desechos que se encuentra en el espacio de Ciudad del Saber, también existe el Centro de Reciclaje. Estos recursos han generado sinergias haciendo posible desviar del vertedero 68 toneladas de desechos reciclables en solo 2017, y un total de 1,329 toneladas desde que inició el programa en Ciudad del Saber.

[1] “Situación de la gestión de Residuos Sólidos en América Latina y el Caribe – publications.iadb.org

Alianza Ciudad del Saber – FAS Panamá: un compromiso a largo plazo con la sostenibilidad

Ciudad del Saber necesitaba conocer con exactitud a qué se enfrentaba para poder diseñar un plan de mitigación.  Para ello buscó, en 2010, la asesoría de la Fundación de Acción Social por Panamá (FAS), una organización pionera en reciclaje en el país, que venía ejecutando, desde 1995, un Programa de Recuperación de Desechos Sólidos para el Reciclaje. Fue así como se realizó un diagnóstico para Ciudad del Saber que permitiera conocer el estado actual de la gestión de desechos sólidos en el campus y así poder identificar tipo y cantidad generados tanto por los usuarios del campus, como por residentes y visitantes.  A partir de allí, se diseñó el Plan de Manejo Integral de los desechos sólidos reciclables generados en Ciudad del Saber, alineado a sus objetivos de sostenibilidad. Este plan describió todos los aspectos operativos relacionados con la adecuación y equipamiento del Centro de Reciclaje y fue el inicio de una alianza de largo plazo entre Ciudad del Saber y FAS Panamá. Desde entonces el CAM opera en Ciudad del Saber y se ha convertido en un punto de referencia para el reciclaje no sólo dentro de las áreas colindantes al campus, sino en varios corregimientos de la Ciudad de Panamá , así como un modelo viable que puede ser replicado: constantemente, reciben visita de colegios, universidades, empresas e instituciones y organizaciones.

En él se reciben materiales de diferentes fuentes: usuarios de Ciudad del Saber, entregas voluntarias por parte de residentes de dentro y fuera de CdS, y entregas externas por parte de empresas e instituciones ubicadas fuera del campus. Para Marisol Landau, Presidente de FAS Panamá, el proyecto es un “proceso dinámico que sin duda contribuye al desarrollo humano sostenible desde todas las esferas: social, ambiental, económica y ética; y su impacto será mayor en la medida que operen otros proyectos similares en todo el país.” Landau sostiene que, si bien los beneficios son múltiples, hay uno que quizás escapa de los análisis usuales: la satisfacción de hacer lo correcto que experimentan todas las personas que adoptan la práctica de recuperar materiales para el reciclaje.  “Lo vemos en sus caras cuando llegan al Centro de Reciclaje, con sus familias, o cuando se bajan de sus autos apurados, porque van de paso hacia el trabajo o de vuelta a casa,” indica.  “En este camino de ir y venir, estamos seguros de que muchos buscarán generar menos residuos y optarán por un consumo responsable,” puntualiza Landau. El Banco Mundial advierte que la basura generada por residentes urbanos aumentará casi el doble para el año 2025, y que las ciudades de países en vías de desarrollo serán las más afectadas por el incremento de los residuos sólidos. Nuestro deber es movilizarnos para continuar implantando programas que reduzcan, reutilicen y reciclen la mayor cantidad de residuos posibles. Si queremos ver cambios significativos en nuestro entorno, necesitamos reciclar siempre que podamos.

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