Federico Mayor Zaragoza: a propósito de los 20 años de Ciudad del Saber

Fundación

En el antiguo fuerte de Clayton ha tenido lugar el sueño por el que dio su vida Ascanio Arosemena: transformar barracas en aulas, contar con estudiantes en lugar de soldados y libros en vez de armas.Cuando en 1999, en cumplimiento de los tratados Torrijos-Carter de 1977, el Canal y las bases militares estadounidenses son entregados a Panamá, es Jorge Arosemena quien lidera la Fundación Ciudad del Saber.Han pasado 20 años y Panamá ha acreditado su capacidad de transformación y de preparación para hacer frente a los desafíos, algunos potencialmente irreversibles, que se ciernen sobre la humanidad actualmente. Está claro que, en el antropoceno, no se debe ceder a la inercia y seguir aplicando al presente fórmulas del pasado. La evolución pendiente requiere con apremio saber y sabiduría para la acción adecuada y en tiempo oportuno. Corresponde ahora a “Nosotros, los pueblos” –como tan lúcida aunque prematuramente estableció la Carta de las Naciones Unidas en 1945- tomar en sus manos las riendas del destino común, indebidamente entregadas por el neoliberalismo globalizador a unos grupos plutocráticos ineficientes y cortoplacistas, que ahora requieren ser sustituidos por un multilateralismo democrático dotado de los medios personales, financieros, técnicos y de defensa, apropiados a su ingente tarea.

Ciudadanos del mundo, actores y nunca más espectadores impasibles y ofuscados. La Ciudad del Saber constituye un referente a escala mundial. En este recorrido histórico de los 20 años que ahora no solo se conmemoran sino celebran cumplidamente, se refieren los hechos de auténticos protagonistas, que se situaron en la vanguardia de los esfuerzos de reversión y de la ulterior transformación de la utopía en realidad.

Es necesaria una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global, sostenible y humano, que desplace al actual sistema de especulación, deslocalización productiva y guerra, que sigue permitiendo que se incrementen todavía los 4,000 millones de dólares que se invierten diariamente en armas y gastos militares al tiempo que mueren de hambre y pobreza extrema miles de seres humanos, la mayoría de ellos niños de uno a cinco años de edad.

Panamá mira hoy al futuro, actuando en la primera línea de la ciencia, la cultura y la cooperación internacional. Es preciso inventar el futuro. El por- venir está por-hacer y cada ser humano capaz de crear es nuestra esperanza. Son necesarias muchas Ciudades del Saber para que todos puedan ejercer plenamente las facultades distintivas de la especie humana: reflexionar, imaginar, anticiparse, innovar, ¡crear!Enhorabuena por estos 20 años y los mejores augurios para un mañana esclarecido. Hoy, gracias en buena medida a la tecnología digital, ya podemos saber lo que acontece y expresarnos libremente. Hoy, por primera vez en la historia, “los pueblos” ya son hombre y mujer.

Ciudad del Saber tendrá siempre presente lo que me dijo un día en Oxford el Prof. Hans Krebs: “Innovar consiste en ver lo que otros también ven y pensar lo que nadie ha pensado”.Deseo muy sinceramente que, como se hizo desde el principio y en las dos décadas que celebramos,en Ciudad del Saber se siga pensando lo que nadie hasta ahora había pensado. Y sean fuertes las alas de Panamá para el alto vuelo que se merece.

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