El saber de la Ciudad: Transformaciones en curso, ¿cómo encararlas?

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Un reciente artículo del economista norteamericano Jeffrey Sachs llamado «Se necesita una nueva unidad en medio de los desafíos de la nueva era global» nos recuerda que, en tiempos de crisis como los que vivimos, mirar al pasado nos ayuda a ver hacia adelante. Esto, añade, facilita entender a la globalización como un proceso en curso, y a la crisis que enfrentamos como parte de ese proceso, que nos lleva a una fase nueva y más compleja en su promesa, sus riesgos y sus opciones. “La globalización”, dice Sachs,

no está concluyendo, pero si está cambiando sus formas de manera decisiva. Las grandes placas tectónicas que sostienen a nuestro mundo – tecnológicas, geopolíticas, ambientales _ se están desplazando de manera dramática, y eso ocasiona terremotos políticos y sociales en todo el planeta. Muchos gobiernos no pueden enfrentarlo; muchas instituciones se resquebrajan. Tendremos que buscar en todo el planeta los medios para dar a nuestras instituciones formas nuevas, adecuadas a un paisaje global radicalmente transformado.

Ante estas transformaciones, el factor decisivo será la solidaridad global, pues ante “enfermedades pandémicas, cambio climático global y la degradación en curso de los ecosistemas planetarios, ninguna región estará segura a menos que todas lo estén”. El bienestar de todos, añade, “solo puede ser asegurado cuando optamos por economías y políticas para el bien común: esa es la lección más importante de nuestro tiempo.”

Como es natural, circulan otras versiones sobre el carácter de la crisis, que se expresan en la especulación sobre las nuevas normalidades que podrían salir de ellas. Lo que Sachs nos propone, sin embargo, tiene al menos dos virtudes para nosotros. Una consiste en su fundamento histórico; otra, en la cercanía de su perspectiva a la que anima a la visión, la misión, los valores fundamentales y la estrategia de desarrollo de la Ciudad.

Lo que anteayer apenas podía parecer abstracto, teórico y aun utópico, ante la prueba de la crisis se confirma ahora como concreto, práctico y realista. Así, por ejemplo, el paso de la división de funciones a la integración de procesos, aun antes de haber culminado, ha facilitado en gran medida la gestión de la Ciudad en tiempos de teletrabajo.

Por su parte, la cultura organizacional que da sentido a esa transformación, estimula y facilita la consolidación de los procesos que nos acercan a constituirnos en una comunidad innovadora. Iniciativas pendientes han reverdecido, nuevas formas de comunicación y promoción han tomado cuerpo, y en la relación con nuestros clientes ha dado sus primeros frutos la política de fidelización y trabajo en redes que fomenta la Ciudad. Así, hemos encarado con éxito la primera fase de este desafío.
Sin embargo, el proceso de transición apenas empieza, y aún traerá consigo nuevos sacudimientos. Lo que importa es tener presente que, con todos sus males, la pandemia ha tenido la virtud de poner en evidencia de manera dramática el carácter conflictivo de la civilización que compartimos.

Por un lado, esa civilización ha producido una prosperidad inequitativa, insostenible y cada vez menos gobernable. Por otro, también ha dado muestra de ser solidaria, cada vez más consciente de sí, y de responder afirmativamente a la pregunta del Génesis que fundamenta todos los dilemas del desarrollo humano: ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?

La Ciudad hace parte de quienes responden positivamente a esa pregunta raigal. Entre sus logros está el haber el embrión de un mercado de servicios de apoyo a la gestión del conocimiento que antes no existía en Panamá. Dentro de ese mercado, ha creado contribuido a crear capacidades nuevas en campos que tendrán un papel de primer orden en la nueva fase de la globalización, como las Tecnologías de la Información y la Comunicación, la gestión ambiental, las biociencias, y la gestión cultural.

La necesidad de nuestra visión, y la utilidad de nuestra misión, van siendo cada vez más evidentes. Nuestra capacidad para participar en pensamiento, palabra y obra en la enorme tarea humana de hacer viable un mundo que sea nuevo por lo humano que llegue a ser, nos permite avanzar con los vientos del cambio a nuestro favor. Crecemos en la medida en que desarrollamos nuestra capacidad de servir. Vamos bien.

Ciudad del Saber, Panamá, 12 de junio de 2020
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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