Respuesta de Ciudad del Saber ante la Covid-19

El saber de la Ciudad: La Ciudad en el cambio de épocas

Fundación

Llamamos globalización a un cambio de épocas, que supera y trasciende a una mera época de cambios. Este se inició a fines del siglo XX, acumuló contradicciones de larga duración – por ejemplo, el cambio económico operó con mucha mayor rapidez que el social -, y aceleró el desarrollo de problemas como los del deterioro ambiental. La combinación de esas contradicciones generó una mezcla explosiva, que en 2020 vino a ser detonada en todo el planeta por la pandemia de COVID 19.

El riesgo de que algo así ocurriera ya era objeto de discusión científica en campos como la epidemiología y la salud pública en la década de 1990. A esto se sumó, en el año 2006, la advertencia planteada – ya en perspectiva empresarial – en la tercera  edición del Informe Global de Riesgos del Foro Económico Mundial, sobre el riesgo creciente de una pandemia global de graves consecuencias sociles y económicas.[1] En el 2020, ese riesgo se hizo realidad.

Hoy, además de enfrentar a la pandemia del COVID 19 y encarar sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas, es más importante que nunca fortalecer la capacidad de previsión estratégica sobre los riesgos asociados a las transformaciones en curso en el sistema mundial. Así, la edición del Informe de Riesgos Globales 2021 enfatiza “los riesgos y consecuencias de las crecientes desigualdades y la fragmentación social.” En algunos casos, dice, si bien “ las disparidades en salud, tecnología u oportunidades para la fuerza de trabajo son el resultado directo de la dinámica creada por la pandemia”, en otros “se han visto ampliadas divisiones sociales que ya existían, poniendo en tensión las redes de seguridad y las estructura económicas más allá de su capacidad”. [2] 

A esto agrega el Informe  que “la falta de acción ante las inequidades económicas y las tendencias a la división social podrían hacer más difícil la acción frente al cambio climático – que sigue siendo una amenaza para la existencia de la humanidad.” Al respecto, dice que la fragmentación social que se hace evidente en la persistencia de los riesgos para la salud humana, el creciente desempleo, la ampliación de las brechas digitales y la desilusión de la juventud puede tener “severas consecuencia en una era de riesgos combinados en materia económica, ambiental, geopolítica y tecnológica”, pues si el deterioro ambiental y la fragmentación social no son encarados a tiempo “interactuarán entre sí para generar consecuencias dramáticas”.

Vistas así las cosas, los factores de riesgo más probables para la década en curso incluyen las enfermedades infecciosas; los eventos climáticos extremos; el fracaso de la acción ante el cambio climático y el deterioro ambiental debido a la acción humana. A esto se agregan la concentración del poder digital, la inequidad en el acceso a la tecnología y las fallas de seguridad cibernética, el deterioro de la infraestructura de las tecnologías de la información, el deterioro de las condiciones de vida y las crisis de la deuda. Con ello, por ejemplo, la ampliación de la brecha digital “puede empeorar las fracturas sociales y afectar negativamente las posibilidades de una recuperación inclusiva”, mientras el progreso de la inclusividad digital se ve amenazado por “la creciente dependencia respecto a la tecnología, el rápido desarrollo de la automatización, la supresión y manipulación de la información, y las brechas en la regulación de la tecnología y en las habilidades y capacidades tecnológicas”.

En lo económico, los cambios acelerados por la pandemia – como la transformación tecnológica y el trabajo a distancia – aún deberán enfrentar el estancamiento de multiples economías; el colapso de los pequeños negocios; la reducción del dinamismo del mercado y la exacerbación de la inequidad. En contraparte, las mejores oportunidades están en invertir en actividades limpias, inclusivas y adecuadas a un entorno cambiante, “que mejoren la productividad y el rendimiento de agendas sostenibles”.

En suma, para el Informe, la situación creada por la pandemia ofrece “cuatro oportunidades de gobernabilidad para fortalecer la resiliencia de conjunto de los países, los negocios y la comunidad internacional.” Esas oportunidades incluyen la de formular marcos de referencia que encaren de manera sistémica los riesgos a enfrentar; invertir en “campeones del riesgo” destacados, para estimular el liderazgo nacional y la cooperación internacional; mejorar la comunicación sobre riesgos y combatir la desinformación y, por último, explorar nuevas formas de asociación público – privadas en la preparación para el riesgo.

Toda esta información tiene gran valor en sí misma, en el marco de los debates sobre la normalidad que tomará forma a partir de la crisis. Esa importancia es aún mayor para la Ciudad, porque nos ayuda a comprender mejor el entorno en que nos toca asumir nuestra visión para cumplir nuestra visión.

Deseamos una sociedad próspera, pero lograrlo depende en una importante medida de nuestra capacidad para encarar los problemas de la brecha digital. La queremos inclusiva, y eso requiere enfrentar los riesgos de la fragmentación social. Aspiramos a que sea sostenible, y eso necesita de nuestra colaboración ante los riesgos del deterioro ambiental. Y de todo ello resultará que sea democrática, y por eso mismo capaz de comprender y asumir las tareas que sean necesarias para garantizar el bien común en las condiciones que nos presente el mundo que viene.

Los tiempos pueden ser oscuros. Lo importante es la claridad de nuestra comprensión, que da luz a nuestro quehacer.

Ciudad del Saber, Panamá, 5 de febrero de 2021
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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