El saber de la Ciudad: Frutos de la Ciudad

Fundación
Y el 18 de agosto de 2020, la Ciudad ingresó a una nueva fase en su tránsito a través de la pandemia, que nos afecta a todos desde marzo pasado. No cabe decir que reinició sus actividades, sino que expandió las labores de protección de sus clientes, sus colaboradores y su entorno que nunca descuidó, y las de servicio a su comunidad que fue atendiendo y creando a lo largo de casi un semestre. Este ha sido un largo proceso de prueba, que culmina en el afecto y el entusiasmo del reencuentro de sus colaboradores que – con todas las medidas de protección del caso – se reencontraban como personas después de meses de trabajo a distancia, con citas y tiempos programados de antemano.

Para la Ciudad, este fue también un proceso de aprendizaje, comprobación y descubrimiento. Hacia dentro, consolidamos una cultura de coordinación de esfuerzos ante una realidad a la vez cambiante y desafiante en los problemas que planteaba, y en las limitaciones impuestas por un uso prudente y cuidadoso de los recursos disponibles para encarar esos problemas nuevos sin descuidar la atención a los de la vida y la actividad cotidiana de nuestra comunidad.

Ese aprendizaje, por otra parte, nos ayudó a apreciar nuestra visión y nuestra misión como un referente para orientar nuestras labores. Pudimos comprobar en la práctica, que hemos avanzado más de lo que imaginamos en el proceso de crear una comunidad innovadora con una visión común sobre el propósito mayor al que aspiramos: contribuir a la construcción de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático, entre todos y para el bien de todos.

A esa luz, también, pudimos evaluar la eficacia en tiempos de crisis de los lineamientos de estrategia que habían guiado nuestra actividad antes del momento de la prueba. Lo obtenido en esa labor desempeñó un importante papel en el proceso de ajuste y transición a que nos vimos sometidos. Modelar la innovación, potenciar la incidencia glocal de la Ciudad, proveer el entorno adecuado a nuestros clientes, evolucionar nuestro modelo de negocios y transformar la organización eran ya procesos en desarrollo, que nos rindieron fruto y certezas en un momento de dificultad.

El primero de esos frutos fue la certidumbre de que la Ciudad estaba en capacidad de encarar un desafío como el planteado por la pandemia. El segundo fue el papel desempeñado por esa certeza en el difícil proceso inicial de ajustar nuestros planes de trabajo para el año 2020 a las realidades creadas por ese desafío.

Un tercer fruto fue la capacidad desplegada para adecuarnos a ese ajuste sin lesionar la calidad de nuestro trabajo. Así como pudo verse en iniciativas tan complejas como la jornada de Trama, o el reciente encuentro de Cybertech, como en otras cuyo día a día puede enmascarar su complejidad, como el mantenimiento y protección del patrimonio de la Ciudad, y la atención a las necesidades de sus colaboradores. Y a esto cabe agregar el fruto de nuestra iniciativa para generar actividades innovadoras para la visibilización de nuestros clientes, y para el conocimiento de su quehacer.

Un quinto fruto espera ahora por nosotros. Se trata de nuestra capacidad para traducir en conocimiento la experiencia adquirida en estos meses, y aplicar ese conocimiento a la comprensión del mundo que emerge de la pandemia.
La pandemia, en efecto, ha puesto en evidencia una serie de obstáculos en el proceso de transición desde un mercado de comercio entre naciones, basado en ventajas comparativas, hacia otro de comercio entre regiones económicas definidas por sus ventajas competitivas. Lo que tenemos por delante son las consecuencias de una crisis general del sistema mundial que hemos conocido y que, como toda crisis, pone ante nosotros riesgos y oportunidades.

El cuadro que compartimos, por ejemplo, intenta vincular los componentes de nuestra visión – prosperidad, equidad, sostenibilidad, democracia – con las demandas de investigación, formación, innovación y desarrollo en áreas de importancia estratégica para el mundo que viene. Esas demandas definen nuestros campos de oportunidad. Crear y ejercer las condiciones materiales, culturales y de negocios para aprovechar las oportunidades de captar y fidelizar clientes en esos campos, constituye ya nuestro desafío mayor.
Aún queda mucho trabajo de análisis y planeamiento por hacer en la fase nueva del desarrollo de la Ciudad que se inicia con las discusiones sobre nuestro Plan Operativo Anual 2021. La tención de nuestros lineamientos estratégicos nos permite que el POA 2021 no esté centrado en la reconstrucción – aunque sin duda debe incluir tareas de restauración y recuperación -, sino orientado de lleno a la consolidación y el desarrollo de los medios necesarios para avanzar en la nueva etapa que se inicia.

Alguna vez la Ciudad se plantéo la tarea de crecer con el mundo, para ayudarlo a crecer. Hoy, necesitamos encarar el desafío de cambiar con el mundo, para ayudarlo a cambiar en la dirección que nos plantea nuestra visión. La capacidad para hacerlo define el quinto fruto de nuestro camino hacia hoy.

Ciudad del Saber, Panamá, 21 de agosto de 2020
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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