Respuesta de Ciudad del Saber ante la Covid-19

El saber de la Ciudad: El quehacer de la Ciudad

Fundación

El quehacer de la Ciudad abarca actividades muy diversas. En todas ellas está orientado por la visión de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático, a cuya creación la Ciudad desea contribuir facilitando una gestión del conocimiento que se corresponda con ese propósito.

Parte de la necesidad de ese futuro se hace sentir en la dificultad para comprender ese concepto en nuestro presente. Aún hoy se suele entender que el conocimiento es algo que se adquiere para aplicarlo después a tareas preestablecidas. Rara vez nos preguntamos dónde se produce, ni por qué ni para qué, ni menos aun sobre la necesidad de participar por cuenta propia en tales actividades.

El conocimiento, es efecto, es un producto del trabajo humano, cuya producción puede y debe ser gestionada en función de los mejores intereses de la sociedad en que se vive. En ese sentido, la gestión del conocimiento incluye la organización y orientación de los procesos necesarios para producir, aplicar y difundir el conocimiento que la sociedad requiere para su desarrollo.

El quehacer de la Ciudad consiste en proporcionar el entorno y los servicios de apoyo necesarios para gestionar el conocimiento de una manera que facilite crear una comunidad innovadora, que utilice los recursos de la ciencia, la empresa, la cultura y la innovación para fomentar el cambio social necesario para alcanzar la visión de futuro que la anima. Así, en la Ciudad convergen – y colaboran entre sí – actividades de producción de conocimiento, como las que desarrolla el Instituto de Investigación Científica y Servicios de Alta Tecnología; de aplicación del conocimiento a la innovación y la producción por las empresas afiliadas y los emprendedores vinculados a nuestro Centro de Innovación, y de difusión del conocimiento, por entidades como la Escuela de Arquitectura y Diseño Isthmus, el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), y la Universidad del Estado de la Florida.

Para esa labor de gestión, la Ciudad aporta dos elementos de gran valor. Uno consiste en facilitar el acceso a relaciones de colaboración de las entidades afiliadas a la Ciudad – esto es, de su red interna – a las entidades afines del mercado glocal, para el desarrollo conjunto de actividades. Otro, en la elaboración constante de una visión de las grandes áreas del conocer que van emergiendo con el desarrollo del mercado global y crean oportunidades en el mercado glocal.

Así, la crisis económica y social detonada por la pandemia de COVID-19 ha acelerado la transición en curso desde el mercado internacional de ayer al mercado inter regional de mañana. Esto, a su vez, ha replanteado la agenda de prioridades en el mercado de servicios de gestión del conocimiento. Así,por ejemplo, la gestión ambiental – un tema aún relativamente marginal en el pasado reciente – ha pasado a un primer plano en un mundo que demanda de innovaciones que faciliten encarar los problemas creados por el cambio climático, el colapso masivo de ecosistemas y la necesidad de transitar hacia formas menos contaminantes y más eficaces de producción y consumo de energía.

Por otra parte, se ha incrementado la demanda de investigación y desarrollo en el campo de la biociencia. Esto abarca desde el desarrollo de la biotecnología como medio que facilite trabajar con la naturaleza y ya no contra ella, hasta la biomedicina y la salud pública, en el entendimiento de que la enfermedad y la muerte son hechos naturales, pero la salud es un producto del desarrollo social – y un indicador de la calidad social de ese desarrollo.

Está en curso también un salto cualitativo en el campo de las tecnologías de la información y la comunicación. Aquí, el progreso de la Cuarta Revolución Industrial – que permite niveles de integración sin precedentes en los procesos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios a escala planetaria – está generando transformaciones, y reacciones de resistencia al cambio, en todo lo que va desde el estímulo a nuevos modelos de negocios hasta la provisión de servicios públicos. Y todo esto incrementa la necesidad de fomentar el cambio social necesario para integrar esas nuevas tecnologías al trabajo y la vida cotidiana en todas las sociedades en todo el planeta.

Esas transformaciones en curso otorgan un valor renovado al campo de investigación y desarrollo en materia de la cultura y las identidades que dan forma a nuestras sociedades, y permiten el entendimiento entre ellas. Este campo, además, nutre nuevas modalidades de expresión que van articulando una industria cultural que, sin duda, desempeñará un papel de gran importancia en la transición civilizatoria por la que estamos atravesando.

La educación y la formación de capacidades humanas hacen parte del quehacer de la Ciudad en todas sus áreas de actividad, y desempeñan un papel cada vez más importante en las relaciones de colaboración entre las redes interna y local de la Ciudad. Desde este aprender haciendo y hacer aprendiendo se completa el sistema de gestión integrada del conocimiento de la Ciudad, que desde el saber así producido ha construido su visión, y ejecuta su misión desde las realidades hoy, para adelantar las de pasado mañana.

Ciudad del Saber, Panamá, 26 de junio de 2020
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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