El saber de la Ciudad: Ciudad entre todos

Fundación

La pandemia COVID-19 ha creado un entorno de incertidumbre en la sociedad entera. Dentro de esa situación, la Ciudad ha dispuesto, y dispone, de recursos muy valiosos para encarar esa incertidumbre. En lo más visible, esos recursos incluyen la claridad de su visión y su misión; el desarrollo que ha logrado en sus capacidades humanas y tecnológicas, y el sentido de identidad que expresa su cultura organizacional. A eso se agrega, además, la claridad de los lineamientos estratégicos que orientan su quehacer: modelar la innovación que promueve; potenciar su incidencia local y global; proveer el entorno adecuado a sus clientes y sus colaboradores; llevar a nuevos niveles de desarrollo su modelo de negocio, y dotar a su organización de las capacidades para llevar todo esto a cabo.

La pandemia, por otro lado, ha sacado a la luz un recurso que ya estaba presente en el quehacer de la Ciudad, y que ahora emerge para quedar a la luz. Se trata de la riqueza acumulada en sus redes de colaboración y trabajo: la interna, integrada por las entidades afiliadas a la Ciudad del Saber; la local, compuesta por entidades y personas del país que mantienen relaciones de colaboración con la Ciudad, y la externa, en la que participan organismos y organizaciones de diversas partes del mundo.

A eso se refiere la Ciudad cuando plantea que la pandemia la enfrentamos entre todos, como construimos entre todos la esperanza. Ese “todos” está integrado por sus colaboradores como por quienes colaboran en las entidades que hacen parte de esas redes. Y ese “entre” no se refiere únicamente a lo que hacemos para cuidarnos a todos en tiempos difíciles: abarca, además y sobre todo, a lo que vamos haciendo juntos para contribuir a la creación de una normalidad que sea nueva por la medida en que se acerque a la visión que compartimos.

En el proceso de encarar entre todos, los problemas de hoy y las esperanzas de mañana, vamos descubriendo fortalezas nuevas. Si ayer nos referíamos a la biomedicina, la gestión ambiental y la gestión pública como áreas de importancia estratégica para un futuro mejor, hoy vemos a INDICASAT y GlaxoSmithKline colaborar con terceros para crear en la Ciudad capacidades de investigación para el desarrollo de vacunas, y al grupo IESA adelantando gestiones para crear programas de investigación y formación en campos como gestión de la energía y gerencia pública.

Lo que ocurre en la red interna se proyecta además en la local. Además del alcance cada vez mayor de los programas para la formación de capacidades en campos como el emprendimiento – que si ayer alcanzaban por ejemplo a centenares de mujeres, hoy llegan a miles -, y de las actividades de visibilización de labor de nuestros afiliados, la Ciudad dinamiza y facilita actividades de un tipo nuevo en el país.

Un caso destacado es el de las industrias creativas, en el que distintas entidades estatales, organismos internacionales y productores de bienes y servicios culturales colaboran en la formación de una trama de iniciativas y actividades que enriquecen la calidad de vida en el país, y generan nuevas oportunidades de empleo y reconocimiento para muchos creadores y emprendedores en este campo. Además,  a una escala que es aún modesta pero tiene un enorme potencial de desarrollo, colaboradores de la Ciudad, de SENACYT y de la Autoridad de la Innovación Gubernamental, y la experta argentina Paula Garnero, abren a debate los desafíos y oportunidades que la Cuarta Revolución Industrial le plantea a Panamá.

Todo esto anuncia que la Ciudad se encamina con todos hacia una fase superior y más compleja en su desarrollo. En tiempos así, se tensa el entendimiento, y se renueva, porque si de un lado gana en valor la experiencia previamente acumulada, por el otro se agota el lenguaje que la expresaba dentro de los límites de una circunstancia que va quedando en el pasado.

Así, por ejemplo, la que espera por nosotros ya no es avanzar por etapas, sino aprender a fluir entre momentos de un proceso en el que participamos junto a muchos otros. No se trata de ir de esclusa en esclusa en el paso de un mar a otro por un camino conocido hacia un destino previsto de antemano en su detalle. Se trata de transitar a lo largo de un tiempo y un espacio a los que debemos darle el curso que nos acerque a nuestra visión.
Tales son los tiempos que nos esperan.Tal, también, la circunstancia que define – a la luz de nuestra visión, y para los fines de nuestra misión – la pertinencia de nuestros propósitos.

Se ha dicho antes y vale la pena reiterarlo: no estamos en una época de cambios, sino que vamos ingresando de lleno a un cambio de épocas. Y ese cambio solo será útil y verdadero si lo vamos modelando entre todos, como la vida misma nos ha enseñado.

Ciudad del Saber, Panamá, 4 de septiembre de 2020
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

Comparte esto