El saber de la Ciudad: Año de aniversarios

Fundación

2019 ha sido un año de aniversarios en Panamá. Se cumplen 40 años de vigencia del Tratado Torrijos-Carter, que devolvió a Panamá la plenitud de su soberanía sobre todo su territorio; 30 años de la intervención militar extranjera que liquidó el régimen autoritario entonces imperante en el país, y entregó el gobierno a quienes había ganado las elecciones de mayo de ese año, 20 años del inicio de operaciones de la Ciudad del Saber en la antigua base militar de Fuerte Clayton, y 20 también del 31 de diciembre de 1999, cuando a mediodía culminó el proceso de liquidación del viejo enclave colonial extranjero en nuestro país.

Al ver las cosas así, entendemos que la historia no es una mera suma de eventos ya ocurridos, sino la secuencia que genera una serie de hechos que expresan una tendencia mayor, derivada del desarrollo de contradicciones que subyacen en lo profundo los pueblos y sus naciones. En nuestro caso, esa tendencia expresaba – y expresa – la aspiración nacional a contar con un solo territorio amparado por una sola bandera, para aprovechar en su propio desarrollo sus recursos humanos y naturales.

Entre nosotros, esa tendencia operó desde mediados del siglo XVIII, cuando – al abrir la Corona española el puerto de Buenos Aires al comercio con España -, privó a Panamá del monopolio del tránsito hacia Europa de minerales preciosos provenientes del Alto Perú, que terminó dando a la desembocadura del Paraná en el Atlántico el nombre de Río de La Plata. Esa tendencia maduró con la construcción del ferrocarril interocéanico, con el fracaso del canal francés, y con la construcción del Canal de Panamá por los Estados Unidos al amparo del Tratado Hay-Buneau Varilla, tras la separación de Colombia en 1903.

En el curso de esa maduración, además, la aspiración al control nacional del territorio, su población y sus recursos pasó a convertirse en un poderoso factor de identidad colectiva. Esto explica dos aspectos importantes de nuestra historia.
En primer lugar, que esa aspiración nacional desbordara todo obstáculo en su camino, al punto en que los Tratados relativos al Canal y su Zona negociados entre Panamá y los Estados Unidos en 1936, 1955 y 1977 fueran precedidos por golpes de Estado en 1931, 1951 y 1968, y firmados por mandatarios que habían tenido un papel destacado en los mismos. En segundo lugar, que todos esos tratados – salvo el Torrijos Carter – abrieran paso a procesos de restauración democrática que devolvieron la estabilidad al país y le permitieron renovar su proceso de desarrollo.

En el caso del Tratado de 1977, el proceso de restauración democrática se vio alterado por la muerte del General Torrijos en 1981. Eso privó la transición a la democracia de un interlocutor y dirigente indispensable en aquel momento, y abrió paso a disputas políticas que derivaron en la instauración de un régimen militar autoritario que manipuló primero, y bloqueó después, el proceso de transición hasta llevar al país a un estado de crisis en el que ni los gobernantes podían gobernar, ni los gobernados deseaban aquel gobierno, pero no estaban en capacidad de derrocarlo.

Es importante tener esto presente, pues la intervención militar extranjera solo pudo ocurrir a partir de de las divisiones internas que aquel proceso generó en la sociedad panameña. Y en eso mismo radica la clave de algunos de los hechos más importantes derivados de ella: que culminara con el repliegue de las tropas extranjeras; que permitiera a los panameños iniciar la reconstrucción de su unidad interna; que no alterara el proceso de cumplimiento del Tratado Torrijos Carter, y que abriera paso al más prolongado periodo de estabilidad política que ha conocido el país desde su separación de Colombia.

Eso explica el contenido y las trascendencia de otros aniversarios de este año. Uno fue la transferenacia al Estado panameño de la antigua base militar de Fuerte Clayton. El otro, la inmediata transferencia por el Estado panameño a la Fundación Ciudad del Saber de las tierras e instalaciones en que tomaría cuerpo el proyecto Ciudad del Saber.

El verdadero valor de las conmemoraciones radica en lo que nos enseñan los hechos que conmemoramos. La coincidencia de estos dos últimos aniversarios fue posible porque los panameños trabajamos con dedicación y empeño en crear las condiciones de imaginación, reflexión y organización del proyecto de la Ciudad desde mediados de la década de 1990. Eso hizo parte de un proceso más amplio de reconstrucción de nuestra unidad y nuestra identidad nacionales, en el que aprendimos, también, que los derechos de la soberanía sólo encuentran verdadero sustento en el ejercicio de los deberes que ella demanda.

Hoy, la consolidación y ampliación de la Plataforma de Servicios Globales de Panamá es un derecho que se sostiene en el deber de que la riqueza que genera esa Plataforma contribuya a hacer del nuestro un país próspero, equitativo, democrático y sostenible. Ya han sido creadas las condiciones fundamentales para plantearse una visión así.

Una de esas condiciones consiste en que la Ciudad cuenta hoy en el país con un entorno cada vez más favorable a su misión de contribuir a hacer de Panamá una comunidad innovadora, fomentando las capacidades de sus integrantes para encarar y resolver problemas locales de relevancia global. En este año de aniversarios, hacemos parte del nacimiento de la nueva nación que queremos y podemos llegar a ser.

Ciudad del Saber, Panamá, 13 de diciembre de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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