Respuesta de Ciudad del Saber ante la Covid-19

Autoridades académicas nos cuentan cómo se ha adaptado el sector a los tiempos de pandemia

Formación

Realmente nos tomó por sorpresa: de un día para otro fue imposible evitar que los salones de clase se trasladaran a las pantallas. La pandemia cambió para siempre la vida de las universidades: más de 1,500 millones de estudiantes en 165 países dejaron de asistir a estos centros de enseñanza (UNESCO, 2020), lo que obligó a la comunidad académica a desaprender sus estructuras y crear unas nuevas -en tiempo récord-.

A pesar de los grandes desafíos, el balance ha sido positivo: las universidades se han mantenido como una vértebra social que resiste los vientos en contra.

La Escuela de Arquitectura Isthmus, por ejemplo, ha sacado provecho de esta experiencia, “acelerando la migración de sus programas al mundo digital y generando redes colaborativas entre los estudiantes para hacerlo posible”, así lo expresa Carlos Morales Hendry, Director Ejecutivo de la institución.

De otro lado, se ha abierto la posibilidad de fortalecer la multiculturalidad en las aulas, ofreciendo entornos más enriquecedores y diversos, según José Ramón Padilla, profesor e investigador de la Escuela de Negocios IESA: “Hemos adaptado nuestros programas académicos presenciales en programas online; el ejemplo más significativo es el Programa Avanzado de Gerencia en el que ahora participan estudiantes desde distintos países. Incluso hemos creado nuevos productos de la mano de aliados estratégicos. Por ejemplo, con la Fundación Ciudad del Saber y Stratego desarrollamos ciclos de webinars gratuitos que nos permitieron [y continúan permitiéndonos] estar cerca de la gente”.

Así lo afirma también el profesor Ricaurte Martínez, Rector de la Universidad Arte Ganexa: “hemos descubierto enormes oportunidades: los estudiantes pueden complementar su formación investigando en tiempo real y otros tantos parecen sentirse más libres al poder estudiar desde la comodidad de su casa.”

Asistir a una clase de siete de la mañana y encontrar en la pantalla a un experto que dicta su cátedra desde París es una experiencia memorable. La Universidad de Arte Ganexa, por ejemplo, ha encontrado en la virtualidad una gran oportunidad para hacer más robusta su planta docente incorporando profesionales desde diferentes rincones del mundo, que se acercan a través de las plataformas digitales para compartir su experiencia con los estudiantes de Panamá: “el equipo se enriquece con la participación de profesores en Francia, Argentina, Colombia y España” agrega Martínez. 

Estas tres instituciones operan desde Ciudad del Saber con todos o algunos de sus programas académicos. El campus, como una plataforma que impulsa el conocimiento, se ha unido a los diferentes centros educativos que operan en el espacio para impulsar sus iniciativas en este tiempo de transición: “en estos meses les hemos apoyado para que logren conectar con otros actores clave que potencien sus iniciativas. Además, nos hemos convertido en un canal de divulgación y visibilidad para nuestras  universidades, habilitando y cocreando, espacios virtuales de formación desde las plataformas de la Fundación para así impulsar iniciativas desarrolladas de forma conjunta” apunta David Aguilar, Gerente de Negocios de la Fundación Ciudad del Saber.

Superando los desafíos de la virtualidad

Entre todas sus ventajas, la virtualidad también deja ver grandes vacíos, especialmente en aquello que construye tejido y sociedad: la interacción humana. “Lo que más se extraña es el contacto social” cuenta Martínez, quien además agrega que en la distancia se pierden ciertos elementos esenciales como la posibilidad de aplicar el conocimiento y de conectar emocionalmente con los estudiantes: “en ciertas profesiones es indispensable el uso de equipos y herramientas prácticas que los estudiantes no tienen en sus casas… Además, es innegable que el contacto personal es clave para convertir conocimientos en realidades que movilicen a los alumnos”, concluye.

Entre tanto, los esfuerzos del sector académico por adaptarse rápidamente revelaron muchos desafíos que hoy deben ser prioridad en la agenda de los directivos: “desde Isthmus, tomarnos un tiempo para hacer todos preparativos, adecuaciones y capacitaciones para hacerlo de manera correcta y evitar las improvisaciones. Hoy sabemos que ante estas situaciones hay que pararse a analizarlas y no solo resolverlas sino capitalizar la experiencia, explorar nuevas posibilidades y sacar provecho de ellas”, señala, por su parte, Morales.

Por su parte, Aguilar anota que el campus de Ciudad del Saber cuenta “con Universidades y entidades de educación superior con infraestructuras virtuales de enseñanza muy robustas, incluso desde antes de la pandemia, con funcionalidades avanzadas y acceso personalizado a los sistemas y herramientas universitarias que también operan en campuses de otras latitudes». Tal es el caso de la Florida State University (FSU), universidad americana con presencia en Panamá desde 1957 y con un campus basado en Ciudad del Saber; sus programas académicos cuentan con la acreditación del Southern Association of Colleges and Schools (SACS).

El camino a seguir

La tecnología ha sido el ancla que le ha dado continuidad al proceso educativo en esta época, y sin duda lo seguirá siendo. Incluso desde antes de la pandemia, el sector educativo venía mutando a paso lento hacia la digitalización, sin embargo, la coyuntura del 2020, a ciencia cierta, fue un atajo para lo que ya se veía venir. “Esto que vivimos fue un catalizador de algo que ya iba a pasar. La transformación digital había tardado mucho en llegar al mundo académico, a diferencia de los medios de comunicación o del mundo financiero… Hemos actuado por reacción, apenas respondiendo a la emergencia” comenta Padilla, quien además pone sobre la mesa la importancia de explorar el potencial de la virtualidad, como método que ha arrojado resultados satisfactorios.

Como él, otros directivos han determinado un nuevo norte para las modalidades educativas de sus instituciones. Morales, por ejemplo, cuenta que “el uso de tecnologías a distancia se incluirá como parte integral de los programas. Una vez se regrese a los cursos presenciales, el objetivo será hacer una combinación que fusione lo mejor de ambos mundos y eso, sin duda, enriquecerá lo que tenemos”.

Aunque pareciera casi imposible transformar las formas de aprender y enseñar en tan corto espacio de tiempo, la pandemia nos ha mostrado que las instituciones educativas –o al menos algunas de ellas- son más resilientes de que pudiera parecer y que, a pesar de la incertidumbre y la premura, han sabido adaptarse para seguir ofreciendo las oportunidades educativas necesarias que permitirán a Panamá seguir moviéndose hacia delante.

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