El saber de la Ciudad: El pensar de la Ciudad

Fundación

La Ciudad tiene un pensar, como tiene un hacer. Ambos están estrechamente relacionados entre sí. El pensar de la Ciudad, en efecto, se nutre de la transformación en conocimiento – esto es, en formas colectivas de conocer y preguntar – de la experiencia acumulada por el hacer de sus colaboradores. Esto se expresa, por ejemplo, en las formulaciones de nuestra visión a lo largo de veinte años de hacer.

La primera formulación era novedosa, pero no innovadora: “Poner el conocimiento al servicio del desarrollo sostenible, fomentando las ventajas competitivas de Panamá.” El desarrollo sostenible y la noción de ventajas competitivas no eran términos muy difundidos en el sentido común panameño hace dos décadas, como no lo era la noción de gestión del conocimiento que subyacía a ese planteamiento. Tal era su novedad.

Así, aquella definición tuvo una cierta capacidad pedagógica, pero no logró captar toda la riqueza de un proyecto que por entonces iniciaba la tarea de conocer su propio potencial de desarrollo en la ruta prevista por sus fundadores. Hoy, nuestra misión es innovadora y novedosa a un tiempo: “Ser una comunidad innovadora que impulsa el cambio social a través del humanismo, la ciencia y los negocios”. Ambas dimensiones, además, contribuyen a destacar el carácter igualmente innovador de la visión que orienta el desarrollo de esa comunidad: contribuir a la creacion de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático.

Lo novedoso, aquí, radica en el planteamiento de una relación de colaboración entre campos que nuestro sentido común normalmente entiende por separado: la cultura, la ciencia y los negocios. Lo innovador, en presentar esa relación como un medio para transformar la realidad en un sentido distinto al dominante, marcado por el crecimiento económico incierto, la inequidad social persistente, la degradación ambiental constante y la demanda creciente de una renovación institucional.

Esas aspiraciones, además, se sustentan en la experiencia de desarrollo de la Ciudad  en el  país y el mundo, y en colaboración con ellos. El conocimiento generado a partir de esa experiencia ha empezado a tomar forma, ya, en documentos y actividades de información y formación producidas por los gerentes y especialistas de la Ciudad. Han sido planteados valiosos aportes sobre los problemas que presenta la innovación en países con una fuerte tradición de imitadora, o las oportunidades que ofrece  una inserción más productiva del sistema nacional de gestión del conocimiento en las estructuras globales dedicadas a esa tarea.

A esa producción de conocimiento se agrega ahora una reflexión de gran importancia sobre la experiencia de la Ciudad en materia de desarrollo organizacional.[1] La Ciudad, dice el autor, ha creado ya su propio arquetipo, al que define como “una suerte de inconsciente social” propio,

que contiene nuestra naturaleza como organización, como equipos y como colaboradores, y que resume nuestra visión, misión, estrategia, principios y valores. Este Arquetipo servía al propósito de traer a la consciencia el material escondido en el inconsciente para poder utilizarlo para transformar la realidad de la organización.

Desde este arquetipo emergen “las mejores herramientas” de la Ciudad para afrontar la creada por la pandemia, y “se reavivan nuestros valores y principios”. Esto ha permitido derribar de inmediato “las fronteras entre áreas para entendernos como un único equipo que afronta una amenaza mayor y que para superarla necesita de todos”, porque entendemos “que nuestra misión nos sobrepasa y que por esto tenemos que continuar brindando nuestro servicio”.

De este proceso, agrega el autor, “los líderes emergen naturalmente”, con lo cual hoy la Ciudad tiene “más y mejores líderes” que al inicio de la crisis. A ese liderazgo renovado y ampliado le corresponde una tarea de especial complejidad, y de especial riqueza también: se trata de

sostener al arquetipo en su retorno una vez que la amenaza desaparezca: mirar de frente a esta situación y reconocer que no es sólo tragedia sino también oportunidad; promover un espacio que sea tan fértil para la innovación como el que tenemos hoy, y comprobar que no hay espacio más preparado para gestionar la innovación para el cambio social que la Ciudad del Saber.

Será por esa vía que la Ciudad consolide su credibilidad futura, y su capacidad para actuar “como agente de cambio social” a través de la innovación en el país y el mundo que emerjan.

Están puestos a prueba el hacer y el pensar de la Ciudad en la tarea de atender las urgencias del presente a la luz de una una visión y una misión cada vez más trascendentes para el futuro de muchos. Son dos aspectos distintos de un mismo desafío: enfrentarlos de manera innovadora es una sola tarea para todos, y con todos.

Ciudad del Saber, Panamá, 17 de abril de 2020
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber
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1. El Resurgimiento del Arquetipo, Carlos Rodríguez

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