El saber de la Ciudad: El entorno y el vínculo Ciudad / Saber

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La Ciudad, se ha dicho, es el medio para alcanzar el Saber. Esa relación los vincula y le da su razón de ser. Y ese vínculo va más allá de sí mismo, pues opera en un entorno operativo glocal de una creciente conflictividad.

La conflictividad de ese entorno deriva de riesgos que han venido madurando durante años, en el proceso de transición de la vieja economía internacional a la nueva economía global. El Foro Económico Mundial – aquí citado a menudo – ha dado seguimiento a este proceso durante medio siglo. El análisis de ese seguimiento nos indica que los riesgos de hoy pueden ser las oportunidades de mañana, si somos capaces de encararlos en una perspectivaglocal, y no meramente global – demasiado grande como para influir en ella -, o meramente local – demasiado cercana a nuestras propias limitaciones.

Desde la perspectiva glocal, somos parte activa de un proceso que abarca a la Humanidad entera. Así las cosas, la Ciudad debería prestar especial atención a seis factores de riesgo y oportunidad, que corresponden a los órdenes siguientes:

• Ambiental, referido sobre todo al cambio climático y sus efectos sobre el sistema Tierra, en particular los eventos climáticos extremos.

• Sanitario, relativo al deterioro de la capacidad de los sistemas mundiales de salud para preservar las conquistas del pasado y prevenir y manejar nuevas amenazas como la masificación de las enfermedades degenerativas, la resistencia a los antibióticos y los brotes de enfermedades emergentes y re – emergentes como el coronavirus de Wuhan y la poliomielitis.

• Informático, asociado a la fragmentación de Internet por la inequidad en el acceso a la misma, y al incremento de oportunidades para delitos informáticos.

• Geo – económico, derivado de las crecientes debilidades en el sistema financiero global y el agravamiento de los conflictos comerciales asociados a la transición del mercado internacional al global.

• Geo – político, motivado por el deterioro de la capacidad del sistema internacional para prevenir y contribuir a resolver los conflictos militares, políticos y comerciales que lo aquejan, y

• Societal, referido al incremento de movimientos sociales que, desde Hong Kong hasta Santiago de Chile, demandan garantías democráticas, respeto a los derechos humanos y acceso equitativo a servicios públicos de educación, salud y seguridad social de buena calidad.

Todos esos factores de riesgo tienen presencia en Panamá. Aquí se ven agravados, además, por la persistencia de viejos y nuevos problemas que se han venido acumulando a lo largo de treinta años. Esa situación de crecimiento económico incierto con malestar social persistente se origina en buena medida por el conflicto entre un sistema y una cultura de gestión pública correspondientes al siglo XX, y la tendencia a encarar los problemas del país mediante la imitación de lo hecho por otros, antes que por la innovación a partir de lo que podemos llegar a ser.

Hoy emerge en el país una agenda nacional que ya abarca temas como la seguridad social; la gestión del agua y la del ambiente; la seguridad pública; la provisión de servicios de salud y educación; la persistencia de la inequidad; la inserción del Canal en la vida nacional, y su aporte al desarrollo del país más allá de la Región Interoceánica, y la gestión política del cambio constitucional. En conjunto, todo esto apunta a la necesidad de poner al país en capacidad de encarar los riesgos de la crisis global y aprovechar las oportunidades que esos riesgos ofrecen.

La atención a estas circunstancias debe hacer parte de la ejecución de la Estrategia 2018-2028 de la Ciudad, en lo que hace al cumplimiento de su misión y la construcción de su visión en su circunstancia. Esa perspectiva, en efecto, abre nuevas posibilidades de concreción para cada una de las cinco líneas estratégicas en torno a las cuales la Ciudad organiza su labor.

Modelar la innovación, por ejemplo, debe atender sobre todo a las oportunidades que generan los riesgos del entorno y la demanda de innovación en áreas críticas como la gestión ambiental; la de sistemas de información, financieros, sanitarios y educativos, y la de procesos de participación social. Potenciar la incidencia debe atender una valoración más compleja del entorno glocal en que debe cumplir su objetivo.

Proveer el entorno adecuado debe atender a las nuevas formas de organización tanto del trabajo intelectual y manual como del ocio en el nuevo entorno. Evolucionar el modelo de negocio por su parte, demanda el soporte de una inteligencia de mercado referida al entorno operativo global, que amplíe el sustento de la inteligencia de negocios en el entorno local. Con ello, la evolución del modelo de negocios facilitará, además, la plena comprensión y evolución de nuestro modelo de mercado, aún pendiente.

La Ciudad cuenta con los recursos sociales, humanos y tecnológicos necesarios para estas tareas. Dispone de una red local y una externa en vías de ordenamiento y consolidación. Ha desarrollado herramientas tecnológicas que ya sustentan el vínculo entre la Ciudad y el Saber, y permiten plantearse objetivos aún más ambiciosos tanto en la atención al cliente como en la gestión del conocimiento.

Somos lo que hacemos. Mejoramos en la medida en que lo hacemos bien, en la generación de oportunidades a partir de riesgos, como en la valoración del entorno en que existimos, y actuamos.

Ciudad del Saber, Panamá, 7 de febrero de 2020
Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber