El saber de la Ciudad: 2020

Fundación

La expresión veinte-veinte es utilizada para indicar una buena visión. Para la Ciudad, implica también utilizar esa visión para evaluar lo hecho desde lo pendiente, ver el hoy como el ayer de mañana.

Esto es justo y necesario porque la Ciudad ha culminado un año de trabajo intenso en el proceso general de transición desde un desarrollo organizacional por agregación de funciones a otro por integración de procesos. La experiencia ganada en este año constituye un valioso recurso para encarar los desafíos y aprovechar las oportunidades que nos esperan en el 2020, y más allá.

Para aprovechar ese recurso, es necesario convertir esa experiencia en conocimiento. Esto requiere un ejercicio de reflexión individual y colectiva, que además documente y difunda los frutos de esa reflexión.

Un elemento fundamental para el éxito de esa tarea consiste en referirla a la razón de ser de la transformación en que estamos empeñados. En ese sentido, de lo que se trata es de reflexionar a partir de la visión de aquello a lo que aspiramos, y de la misión que nos hemos planteado para lograrlo.

Esto requiere también considerar el carácter desigual y combinado del desarrollo de la transformación en curso. Algunos elementos avanzan con mayor rapidez que otros. Esto es natural, y debe ser comprendido y encarado a partir de las etapas y tareas planteadas y cumplidas en el plan estratégico, en su relación con aquellas que ahora corresponde cumplir.

Al respecto, siempre ayuda distinguir entre la contradicción principal que anima la transformación – en este caso, entre la organización por procesos o por funciones – y el aspecto principal de esa contradicción en cada etapa de su desarrollo.

Ese aspecto principal se expresa a menudo a través de conflictos asociados al paso de la cultura de anteayer a la de pasado mañana, acentuados por la rapidez creciente del cambio de la Ciudad. Porque de eso se trata, de pasar de una cultura de la imitación, aún dominante en nuestro entorno, a una cultura de la innovación, que la Ciudad debe construir desde sí.

Nada de esto, debe llevar a la subestimación de los logros que ha obtenido la Ciudad en el año que culmina. Así, por ejemplo, el equipo de Sistemas ha culminado en lo esencial la creación y desarrollo del sistema nervioso que la Ciudad requiere para integrar sus procesos de gestión, mientras Desarrollo Organizacional ha cumplido un importante papel en la creación de las condiciones culturales necesarias para que ese sistema funcione al servicio de nuestra visión.

Logros como estos se van traduciendo en una mayor eficiencia en el aprovechamiento de nuestros recursos humanos y materiales para el cumplimiento de nuestra misión. Esto ayuda a entender, por ejemplo, las mejoras significativas que hemos alcanzado en nuestra capacidad de incidir en nuestro entorno.

La Ciudad, en efecto, ha pasado a una fase superior de desarrollo en sus modalidades de relación con el Estado. Hoy ofrece la asistencia técnica que le ha sido solicitada para dos proyectos innovadores de gran complejidad: la Ciudad del Saber Agropecuaria, a cargo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, y la Academia Panamá Futuro, a cargo del Ministerio de Educación. A eso cabe agregar el papel cumplido por la Ciudad, en conjunto con otras entidades académicas y científicas, públicas y privadas, y con el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la creación y desarrollo del programa Knowledge in Panama.

En otro plano, la Ciudad ha desarrollado nuevas capacidades de relacionamiento con su sociedad. Un caso es el de herramientas como la revista Sapiens y la columna El saber de la Ciudad, que complementan y amplían nuestra función de Plaza Socrática. Otro es el de la generación y coordinación de proyectos estratégicos de nuevo tipo, en campos como la economía creativa.

Esa visión de conjunto nos ofrece la mejor perspectiva de nuestras tareas para el año 2020. Aquí se entrelazan de manera inusual el pasado y el futuro. Las nuevas capacidades que hemos creado nos permiten identificar a tiempo, y transformar en oportunidades, los problemas nuevos y más complejos que surgen de nuestros logros de ayer.

La Ciudad crece, con su gente y con su país. El 2020 llega a ella con los mejores auspicios.

Ciudad del Saber, Panamá, 20 de diciembre de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber