El saber de la Ciudad: 20 años

Fundación

Faltan semanas, días apenas, para que la Ciudad llegue a sus veinte años de actividad. Muchos de sus actuales colaboradores eran escolares cuando eso ocurrió, y los más antiguos iniciaban apenas su aprendizaje sobre las tareas y las dificultades de construir una entidad de gestión del conocimiento como nunca antes había existido en Panamá.

En un país con una arraigada cultura de la imitación, no había un modelo que sirviera de referente a un proyecto que solo podía tener éxito en la medida en que fuera innovador. El mercado de servicios académicos era limitado en tamaño y en recursos, y no existían los componentes mínimos de un tecnoparque: empresas y entidades de investigación científica dispuestas a compartir los riesgos y los beneficios de la innovación.

Panamá, por otra parte, iniciaba apenas el proceso de integración del Canal a su economía interna, y el de encarar los retos y las oportunidades de su incorporación al mercado global. Se multiplicaban los puertos y sus grúas; el ferrocarril circulaba entre ellos; empezaba a ampliarse el Centro Financiero Internacional y tomaba forma el centro regional de transporte aéreo en Tocumen. Empezaba a definirse, en breve, la Plataforma de Servicios Globales que vendría a articular ese conjunto en torno al Canal, y crearía el entorno más adecuado para la Ciudad y el centro regional de organismos internacionales que ella alberga hoy.Aquellos fueron años de búsqueda en la Ciudad. Llegó a ser definida en tres versiones distintas, que en realidad correspondían a distintas facetas y momentos de un mismo proceso. Para unos, era un proyecto inmobiliario con servicios de valor agregado; para otros, un parque tecnológico con un componente de servicios internacionales, y una tercera versión la entendía como el nodo principal de un sistema integrado de gestión del conocimiento.

El hecho es que ninguno de esos elementos podía funcionar sin los otros dos, y el todo que conformaban era superior a la suma de sus partes. La Ciudad estaba destinada a ser el nodo de gestión del conocimiento de la Plataforma de Servicios Globales, que facilitaría la colaboración entre la ciencia, la academia y la empresamediante el alquiler de espacios y la provisión de servicios de valor agregado para financiar sus operaciones.

El calor generado por los debates en torno al carácter y la misión de la Ciudad alimentaba también la forja de sus soluciones, que fueron siendo creadas a medida que cada problema superado creaba otros nuevos y más complejos. Esto llevó a que, en su primera fase, el desarrollo de la Ciudad tuviera lugar a través de la agregación de funciones. Y si bien esto contribuyó por un lado a la consolidación inicial del proyecto, por otro creó las condiciones que nos llevaron a dos logros de especial importancia, que aún estamos en vías de consolidar.

El primero de esos logros consistió en revelar la innovación para el cambio social como objetivo central de nuestra actividad. El segundo, en tomar la decisión de emprender la ardua y compleja tarea de pasar a una organización basada en la integración de procesos. Esto abrió paso a la transición en que andamos, que no solo busca hacer la Ciudad una entidad más eficiente, sino y sobre todo un proyecto más eficaz.

Esa eficacia responde también a factores internos y externos. En lo interno, hemos llegado a conocernos mejor, y vamos encarando incluso problemas que aún no hemos debatido formalmente, como el de la adecuada comprensión de nuestro mercado, de nuestro nicho en ese mercado, y de los productos que ofrecemos en ese nicho.

En lo externo, hemos sido capaces de evolucionar en la misma dirección general en que vienen haciéndolo el país y la región. Si ya nos hemos constituido en un referente regional en materia de gestión del conocimiento para el desarrollo sostenible, el país nos entiende cada vez mejor como un centro de recursos y capacidades para la innovación y el cambio social.La Ciudad ha crecido con su país, y cada vez más puede ayudarlo a crecer. Este ha sido el año en que el Estado nos ha solicitado asistencia técnica y apoyo para crear una oferta educativa de excelencia, pionera en su tipo, para jóvenes becarios provenientes de escuelas públicas. También se ha solicitado nuestro apoyo para colaborar con otras agencias estatales en el diseño de una Ciudad del Saber Agropecuario.

Este ha sido también un año en que hemos visto incrementarse el interés de universidades del exterior en aprovechar los servicios de la Ciudad para establecer alianzas con entidades dedicadas a la investigación y la formación de capacidades en Panamá. Ayudamos así a inaugurar una perspectiva de academia global que sin duda enriquecerá a nuestro sistema nacional de gestión del conocimiento.

Pero, y quizás sobre todo, hemos acumulado – y vamos convirtiendo en conocimiento – una experiencia que comprueba la razón de José Martí cuando advertía “injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas.” Nos vamos haciendo universales porque somos cada vez más auténticos. Vamos bien.

Ciudad del Saber, Panamá, 8 de noviembre de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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