El saber de la Ciudad: Noviembre en la Ciudad

Fundación

Hace quince años ya que nació de la Ciudad del Saber la iniciativa de conmemorar el mes de la Patria sembrando de banderas nacionales su prado frontal, como en 1958 lo hizo un grupo de jóvenes panameños en lo que entonces era la quinta frontera de nuestro país. Cuatro años antes, al iniciar sus actividades aquí, la Ciudad había izado en su mástil mayor la gran enseña nacional que de 2004 acá se ha visto engalanada cada año por este florecer de nuestro noviembre.

Izar nuestra bandera cada año renueva este compromiso con la nación que encargó a la Ciudad la tarea de transformar esta antigua base militar en una comunidad innovadora al servicio del cambio social, para contribuir a la creación de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático para todos los habitantes del Istmo. Tal es el significado más profundo de cada noviembre en la Ciudad. Este año, quien inició el acto de llevar nuestra enseña a la altura que le corresponde fue el presidente Ernesto Pérez Balladares, que tuvo el gran mérito de comprender que la recuperación de los derechos de nuestra soberanía mediante el Tratado Torrijos – Carter entrañaba, también, el ejercicio de sus deberes ante los desafíos que enfrentaba el país en la tarea de llegar a ser no sólo próspero, sino también equitativo, sostenible y democrático.

Al ejercicio de esos deberes se refirió en múltiples ocasiones durante su gestión el presidente Pérez Balladares. A partir de esa idea, emprendió una serie de iniciativas innovadoras para modernizar el Estado, sanear la economía y abrir nuevos espacios de cooperación entre el Estado y la sociedad panameños.

Fue en el contexto de ese empeño innovador que tomó cuerpo la idea de aprovechar las instalaciones de la antigua base de Fuerte Clayton para establecer aquí una Ciudad del Saber que ofreciera a Panamá las oportunidades de desarrollo científico, académico, tecnológico, empresarial y cultural que demandaba el ingreso de nuestro país a la economía global, para facilitar el acceso de los más amplios sectores de la vida nacional al progreso técnico y sus frutos. La amplitud del programa de desarrollo social para eficiencia económica que llevó a cabo el gobierno del presidente Pérez Balladares tuvo aquí una de sus pruebas más exitosas.Como sabemos, la iniciativa de crear la Ciudad tuvo su origen en la experiencia, el talento, la cultura y el patriotismo de dos notables panameños, Fernando Eleta Almarán y Gabriel Lewis Galindo. Correspondió al presidente Pérez Balladares acogerla, promoverla, y ofrecer todo el apoyo del Estado a la tarea de concretarla aun más allá de su mandato. Aquí, una vez más, Panamá supo dar de sí un ejemplo de colaboración que, por su alcance y su riqueza, bien puede ser comparado a la que vinculó al presidente Harmodio Arias Madrid y el Doctor Octavio Méndez Pereira para crear en 1935 la Universidad de Panamá.

En lo más peculiar de nuestro país, noviembre es realmente el mes de la forja de la patria que somos. Nacimos a la tarea de forjarnos una patria en noviembre de 1821, para entrar de lleno en el esfuerzo de culminarla en 1903. Ha sido un camino tan arduo como lleno de esperanza, que nos ha conducido a constituirnos en el último Estado nacional de nuestra América en completar por entero su proceso de formación. De nosotros se puede decir, sin duda alguna, que “sólo se han de contar en un pueblo los días que nacen de aquel en que se sacudió de la frente la corona extraña.”

[1]Uno de esos días nuevos, nacido de aquel esfuerzo, fue el que trajo a la Ciudad a su lugar y su misión definitivos el 2 de diciembre de 1999, cuyo vigésimo aniversario conmemoraremos dentro de poco. La bandera que izamos entonces, como las plantadas cada noviembre en la Ciudad, simboliza a un tiempo el pasado que hemos ido construyendo, y el futuro que tenemos por construir.

Ciudad del Saber, Panamá, 1 de noviembre de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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