Cultivo de hongos genera empleo y desarrollo local

Emprendimiento

Cerca de Playa Leona en el distrito de La Chorrera, se encuentra la primera planta en Panamá que cultiva hongos comestibles de tipo portobello, crimini y champignon, los doce meses del año, utlizando tecnología de punta y cumpliendo con los más altos estándares de producción sostenible.

Cultivar y comercializar hongos en el clima tropical de Panamá, sumado al hecho de que los hongos no han sido tradicionalmente un ingrediente popular en la gastronomía local, ciertamente no es el camino más fácil, pero sí una apuesta por el desarrollo y la sostenibilidad que, para Agrícola La Lomita, vale la pena.

La Lomita es una empresa familiar, de origen italo-venezolano, que se planteó desarrollar algo único en el país en 2013, año en que se fundó la compañía.

El ingeniero Hugo Pineda es el Gerente de Planta de Agrícola La Lomita, donde desde el día uno la gerencia implementó una política de operación impermutable:  la producción natural, es decir, sin ningún tipo de químico o pesticida, basada en temperatura, humedad y agua.

Según Pineda, crecer y cosechar hongos de alta calidad es una operación que involucra diversas etapas que requieren no solo componentes y factores ambientales específicos, sino tiempo y atención al detalle: desde el cuidado del sustrato inoculado que se trae desde Holanda en estricto control de su cadena de frío, hasta constantemente monitorear las camas de cultivo para asegurar las condiciones de humedad y temperatura adecuadas… hay muchos detalles y recursos involucrados en el cultivo de hongos en un entorno limpio e inocuo.

Además, es un ciclo que transcurre relativamente rápido: desde la incubación del compost hasta la producción pasan quince días y cada pieza de compost llegará a dar hasta tres brotes de hongos. Una vez los hongos hayan madurado, inicia la cosecha y organización de los hongos según su tipo y tamaño, un trabajo hecho a mano por el personal de La Lomita.

Pineda explica que el hongo portobello, portobellini y cremini es en realidad el mismo tipo de hongo (el hongo marrón), pero su cosecha se realiza en fases distintas del crecimiento para lograr las diferencias deseadas no solo en tamaño, sino lo también en sabor.

Por otra parte, un laboratorio establecido en Ciudad del Saber brinda un servicio esencial a La Lomita: Sedicomvet Internacional Corp se especializa en análisis de aseguramiento de calidad y aportan su expertise en análisis fisicoquímicos necesarios para la producción.

Según el Dr. José Riera, Director de Sedicomvet, “el análisis de las propiedades fisicoquímicas de los alimentos es uno de los principales aspectos en el aseguramiento de su calidad.”  Los análisis que se realizan en las instalaciones de Sedicomvet en Ciudad del Saber a partir de las muestras que se colectan en La Lomita, cumplen un papel muy importante en el control de los parámetros exigidos por los organismos de salud y normas industriales como la Comisión Panameña de Normas Industriales y Técnicas (COPANIT). “Estos análisis son necesarios para asegurar que el producto sea apto para el consumo humano y para asegurar que cumplan con las características y composición que se esperan de ellos,” puntualiza.

Así, en La Lomita actualmente se producen aproximadamente 7,000 kilos de hongos semanales, sin embargo la planta tiene una capacidad para producir el doble de la demanda del mercado nacional actual. Según el Ing. Pineda, el incremento de la producción a futuro dependerá de la demanda y consumo nacional por los hongos, por lo que constantemente buscan incentivarlo.

Por otro lado, el consumo de hongos está creciendo paulatinamente en Panamá, actualmente rondando las 176 toneladas al año y aunque traicionalmente el hongo que se consume en Panamá se exporta, los hongos La Lomita son 100% panameños.

Este artículo se publicó originalmente en la revista Sapiens 01. Para ver la edición digital haz click aquí.