El saber de la Ciudad: Palabra de pase

Fundación

El trabajo humano – junto a la naturaleza, que le proporciona los materiales con que produce los medios necesarios para la reproducción de la vida en sociedad – es sin duda la fuente de toda riqueza. Esta es sin duda una verdad evidente. No es igualmente evidente, sin embargo, que el trabajo es, también y al mismo tiempo, una actividad que desempeña un papel de primer orden en la formación y el desarrollo de la especie humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado a nuestra especie.

Ocurre todo el tiempo, en realidad. Así lo hemos visto – quizás sin percatarnos – en el proceso de trabajo, a la vez arduo y entusiasta, que la Ciudad viene dedicando a la tarea de transitar desde un modelo de desarrollo innovador, que opera mediante la integración de procesos antes que por la desagregación de funciones y responsabilidades.

Aquí no solo se trata del esfuerzo invertido y las tareas cumplidas. Se trata, sobre todo, de la capacidad adquirida para convertir múltiples formas de experiencia individual en conocimiento que puede ser compartido para mejorar sustancialmente nuestras capacidades y posibilidades de colaboración en torno a objetivos comunes.

Al hacerlo, hemos podido vincular de manera clara y novedosa los lineamientos estratégicos de desarrollo con la misión de la Ciudad. La creación de una comunidad capaz de poner los aportes del humanismo, la ciencia, la empresa y la cultura al servicio de la innovación para el cambio social va dejando de ser una expresión para convertirse mediante el trabajo de todos en una utopía posible.

Con eso, además, ganamos en nuestra capacidad para comprender cómo la solución de cada uno de los problemas del desarrollo de la Ciudad crea problemas y oportunidades nuevas y más complejas. Así, al encarar la vinculación del Plan Operativo Anual con la misión creamos la posibilidad de encarar en la práctica los vínculos entre esa misión y la visión que la orienta.

Hoy, nuestro trabajo en comunidad nos permite entender cada vez mejor las oportunidades que emergen de la relación entre los componentes de prosperidad, equidad, sostenibilidad y democracia con nuestro entorno y con las redes de trabajo de la Ciudad. Esto, a su vez, nos permite aprovechar mejor las capacidades que la Ciudad ha venido desarrollando en campos como la prospectiva y el análisis del entorno operativo, para identificar a tiempo tendencias al cambio en la demanda del mercado global de servicios de gestión del conocimiento, como ocurre en el paso a formas más complejas en la relación entre universidades, empresas y redes sociales, y en la creciente importancia de los negocios ambientales en la economía global.

Todo ello nos lleva a un grado superior de comprensión del potencial de la integración de procesos como modelo de desarrollo. Así – tras identificiar más de 300 procesos de trabajo en nuestras labores cotidianas -, podemos comprender cada vez mejor que los problemas que plantea la articulación de actividades puntuales entendidas como momentos de un flujo, valor que se incrementa en su desarrollo.

De ese modo, la visión de nuestro propio desarrollo va dejando de ser un conjunto de líneas quebradas que se superoponen, ascienden y descienden en un gráfico, para convertirse en una espiral que regresa una y otra vez al punto de partida, expandiéndose y contrayéndose, pero a niveles cada vez más amplios de riqueza y complejidad. Lo mismo ocurre con los que participamos del proceso análisis y planeamiento desde el cual va tomando forma nuestro Plan Operativo Anual para 2020: somos los mismos, pero nuestra actividad en común nos ha cambiado, segun vamos cambiando a la Ciudad en esta etapa nueva de su historia.

Hoy, como en 1891, podemos decir que somos parte de una nueva generación de innovadores que “se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor”, porque entienden “que se imita demasiado, y que la salvación está en crear.” Crear, en verdad, “es la palabra de pase de esta generación” , y esa creación incluye en primer término a sus creadores.

Ciudad del Saber, Panamá, 20 de septiembre de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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