El saber de la Ciudad: La Ciudad va al campo

Fundación

Anteayer apenas, el desafío mayor que encaraba la Ciudad en su paso del 2019 al 2020 era el de culminar con éxito la transición hacia un modelo de gerencia basado en la integración de los procesos necesarios para avanzar una hacia visión de renovada riqueza, cumpliendo la misión -nada sencilla- de constituirse en una comunidad innovadora sin precedente en el país. Y de súbito – aunque quizás solo en apariencia – este desafío alcanzó un nuevo nivel de complejidad con la invitación del Estado a participar en dos proyectos de gran importancia estratégica para el país: la creación de la Academia Panamá Futuro, en alianza con el Ministerio de Educación, y el diseño y desarrollo de una Ciudad del Saber Agropecuario, en colaboración con diversas entidades vinculadas a ese sector. [1]Este segundo proyecto contempla hacer de la ciencia un medio para el incremento de la competitividad del sector agropecuario, históricamente preterido en Panamá a un punto en que no puede alcanzar la plenitud de su potencial de desarrollo. Para ese propósito, se busca crear una Ciudad del Saber Agropecuario, tomando como punto de partida el conglomerado de entidades de investigación y formación de capacidades humanas que se ha ido formando de manera más o menos espontánea en los terrenos del Instituto Nacional de Agricultura en Divisa, Veraguas, para atraer además otras entidades aún no presentes allí, que mantienen relaciones de colaboración con la Ciudad.

Aparte de las tareas imprescindibles de planificación y coordinación de la colaboración entre todas las partes involucradas, se inicia ahora la de dotar al proyecto de un marco conceptual que facilite la definición de su naturaleza, sus objetivos y los medios que garantizarán la sostenibilidad de su desarrollo futuro. Se dice fácil, pero en realidad es muy complejo. Ahora entramos, en efecto, en aquel terreno en el que quien “pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia y derriba lo que se levanta sin ella”. [2]No solo se trata aquí de la debilidad tecnológica de nuestro sector agropecuario. Se trata, además, de que esa debilidad hace parte del papel marginal que ese sector ha tenido en el desarrollo del país, al punto en que nuestra cultura nacional ha hecho del atraso del mundo rural uno de los motivos de nuestra identidad.

El sector agropecuario, en efecto, desarrolla sus actividades desde el interior de las formas de vida social, cultural y productiva lo caracterizan nuestro mundo rural. Por lo mismo, a los retos que plantea la I+D+i en campos como la agronomía, la biotecnología y el desarrollo de aplicaciones propias de la IV Revolución Industrial al fomento de la competitividad del sector agropecuario en la economía global y glocal, sería necesario añadir los que emergen en campos como la antropología cultural; la agroecología; la historia ambiental de la agricultura en Panamá, y la comprensión de la actividad agropecuaria como una forma de gestión de agroecosistemas interdependientes entre sí y con otros ecosistemas, como bosques, ríos y humedales marino-costeros, para señalar algunos casos relevantes.

Para la Ciudad, el proyecto abre paso, finalmente, a la tarea de encarar el reto mayor de rearticular y dotar vida y propósitos nuevos a todo el sistema nacional de gestión del conocimiento en este importante sector de la vida nacional. Así entendida, la Ciudad del Saber Agropecuario podrá convertirse en un proyecto de Estado en el que se encuentren, se conozcan, colaboren y aprendan unos de otros, las entidades públicas, las científicas y académicas; las grandes, medianas y pequeñas empresas del sector, y las organizaciones sociales que a lo largo y ancho del país promueven la conservación para el desarrollo sostenible en el campo como en el mar y en la montaña.

Bienvenido sea, pues, un reto que nos viene de nuestros propios logros, y de las transformaciones en curso en Panamá. La iniciativa es tan importante como grave es el problema que busca encarar. Al participar en ella y apoyarla, la Ciudad contribuye a incorporar al mundo rural a su visión de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático. ¿Quién pensaría en restarse ante una oportunidad como ésta de servir a Panamá y a nuestra gente?

Ciudad del Saber, Panamá, 13 de septiembre de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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