El saber de la Ciudad: Riesgos, tareas, camino

Fundación

Año con año, el Foro Económico Mundial publica un Informe de Riesgos Globales, de especial importancia para organizaciones que, como la Ciudad, buscan contribuir a la solución de problemas locales con relevancia global. Así, la edición del 2019 nos advierte que “los riesgos globales se están intensificando, pero la voluntad colectiva para hacerles frente es al parecer insuficiente”.

En efecto, el deterioro del sistema internacional ha estimulado políticas encaminadas a incrementar el control de distintos segmentos de este – desde Estados nacionales hasta organismos multilaterales -, al punto en que la energía que se invierte ahora en ese propósito puede “debilitar las respuestas colectivas a los nuevos desafíos globales.” En este contexto, la intensificación de “los vientos en contra de la economía global”, se combina – según el Fondo Monetario Internacional- con la tendencia “a una desaceleración gradual en los próximos años” y con “la carga de la deuda global”, ubicada “en torno al 225% del PIB.”En los planos geopolítico y geoeconómico, el incremento de las tensiones entre las principales potencias del mundo genera ya “los riesgos globales más urgentes” en un mundo que evoluciona “hacia un período de divergencia tras un período de globalización que altero? profundamente la economía política global.” Fue en ese periodo que tomó forma la Ciudad, que ahora debe prever en su actividad un entorno en que resulte más difícil “avanzar colectivamente en otros desafíos globales, que van desde la protección del medio ambiente hasta la respuesta a los desafíos éticos de la Cuarta Revolución Industrial.”

En ese entorno, por ejemplo, los riesgos ambientales se incrementan, mientras la política ambiental tiende a estancarse y aun a retroceder. Preocupa en particular el ritmo acelerado de pérdida de biodiversidad, que ha reducido la abundancia de especies “en un 60% desde 1970.” Esto, a su vez, tiene un impacto negativo en la cadena alimenticia humana, la salud y el desarrollo socioeconómico, “con implicaciones para el bienestar, la productividad e incluso la seguridad regional.”

La tecnología, por su parte, “sigue desempeñando una función fundamental en la configuración del panorama global de riesgos.” A las preocupaciones el fraude de datos y los ataques cibernéticos se suman ahora los riesgos asociados con las noticias falsas, el robo de identidad, la pérdida de la privacidad de las sociedades y los gobiernos, las filtraciones masivas de datos, y los usos potenciales de la inteligencia artificial para diseñar ciberataques más potentes contra infraestructuras críticas.

Este año, por otra parte, el Informe destaca lo que llama el lado humano de los riesgos globales. “Para muchas personas,” dice, “este es un mundo cada vez más ansioso, infeliz y solitario, en el cuallos problemas de salud mental afectan actualmente a unos 700 millones de personas. Las complejas transformaciones sociales, tecnológicas y laborales, causan un profundo impacto en las experiencias de vida de las personas. Un tema común es el estrés psicológico relacionado con un sentimiento de falta de control frente a la incertidumbre. Estas cuestiones merecen más atención: la disminución del bienestar psicológico y emocional es un riesgo en si? mismo, y también afecta al panorama global más amplio de los riesgos, especialmente a través de los impactos sobre la cohesión social y la política.

Otro factor de incertidumbre amplificado por las transformaciones globales se relaciona con los patógenos biológicos. Aumenta el riesgo de que se produzca “un brote devastador de forma natural», mientras “las tecnologías emergentes están facilitando cada vez más la fabricación y liberación de nuevas amenazas biológicas”. Por otra parte, las nuevas biotecnologías revolucionarias “prometen avances milagrosos, pero también crean enormes desafíos de supervisión y control, como lo demuestran las afirmaciones de 2018 de que se habían creado los primeros bebés modificados genéticamente en el mundo.”

Por último, el Informe hace referencia al vínculo entre la rapidez del crecimiento de las ciudades y los efectos del cambio climático, que incrementa el número de personas potencialmente vulnerables al aumento del nivel del mar. Para 2050, se espera que dos tercios de la población mundial vivan en ciudades, incluyendo 800 millones de personas en más de 570 ciudades costeras vulnerables a un aumento del nivel del mar de 0,5 metros. “En un círculo vicioso,” agrega, “la urbanización no sólo concentra a las personas y a las propiedades en zonas potencialmente dañadas y perturbadas, sino que también exacerba esos riesgos, por ejemplo, destruyendo las fuentes naturales de resiliencia, como los manglares costeros, y aumentando la presión sobre las reservas de agua subterránea”, todo lo cual “hará que una cantidad cada vez mayor de tierra sea inhabitable.”

La conclusión, para nosotros, tendría que ser evidente. Nunca ha sido tan necesaria la labor de la Ciudad, porque nunca ha sido tan clara la necesidad de contribuir a la creación de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático para todos los humanos. Para eso hacen falta comunidades innovadoras, que pongan los aportes del humanismo, la ciencia, la empresa y la cultura para poner la innovación al servicio del cambio social. Eso hacemos. Vamos bien, vamos juntos, por el camino correcto.

Ciudad del Saber, Panamá, 2 de agosto de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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