El saber de la Ciudad: Transformando la Ciudad

Fundación

La Ciudad se transforma de manera más rica y más compleja de lo que a veces imaginamos.

Ha desarrollado, y sigue haciéndolo, valiosas herramientas para facilitar lo más importante de esa transformación, que es pasar de una organización por agregación de funciones a otra por integración de procesos.En esta tarea, la Ciudad comprende y asume como una oportunidad invaluable las transformaciones que han generado en su entorno la integración del Canal a la economía interna del país, la de éste a la economía global, y la formación de una Plataforma de Servicios Globales en Panamá. Al hacerlo así, puede comprender y asumir también su propia transformación de una manera a la vez integral e integrada.

Integral, porque la visión de la Ciudad – y la misión establecida para alcanzarla – está referida a un proceso histórico más amplio, más rico y más complejo que la suma de las partes que participan del mismo. Integrada, porque esta visión incorpora a la propia Ciudad como el nodo de tres redes -interna, local y externa-, y no como un elemento entre otros que también participan de un mismo proceso.

Esto define lo que quizás sea el desafío mayor que este proceso de transformación nos plantea a todos los que participamos de la tarea de hacer de la Ciudad una verdadera comunidad del Saber. Ese desafío consiste en construir día a día una mejor relación entre los fines que deseamos alcanzar, y los medios de que vamos disponiendo para alcanzar esos fines – empezando por el más valioso y complejo de todos: los colaboradores de la Ciudad.

No se trata aquí de que los medios determinen a los fines, ni de que los fines subordinen a los medios. Se trata de la adecuada correspondencia entre ambos en el camino hacia la visión que compartimos todos, desde los integrantes de nuestra Junta de Síndicos hasta cada uno de los colaboradores de la Fundación que gobierna la Ciudad.

Esa correspondencia no está dada ni por los medios de que vamos disponiendo, ni por los fines explícitos que aspiramos a lograr. El vínculo entre ambos lo ofrece nuestra cultura institucional. Por lo mismo, esa cultura debe ser objeto de mayor reflexión y discusión entre nosotros.

El tema no es sencillo. Una cultura puede ser descrita como una manera (abstracta) de entender el mundo que se expresa en las conductas (concretas) de los integrantes del grupo que comparte esa visión. En verdad, no somos lo que decimos o creemos ser: somos los que hacemos. Por eso, los demás nos reconocerán siempre, en primer término, por los frutos de nuestro hacer.

Ese vínculo entre el ser y el hacer se expresa de múltiples maneras. Si miramos en torno nuestro, podremos apreciarlo en el carácter innovador de muchas de las iniciativas que la Ciudad está llevando a cabo, no solo para sí, sino y sobre todo para ampliar nuestra incidencia en el entorno que compartimos con los integrantes de las redes que nos vinculan al mundo.

Esto se aprecia, por ejemplo, en el aporte de la Ciudad a la creación de un conglomerado de industrias creativas en Panamá; al empoderamiento femenino a través del Canal de Empresarias; a la creación de la Reserva Ecológica Rodrigo Tarté como un espacio comunitario para la investigación y la educación ambiental, y al apoyo a otras iniciativas innovadoras como el Centro de Competitividad de la Región Occidental, que hoy acoge lo que probablemente sea uno de los primeros diplomados en Gestión del Conocimiento y Prospectiva para el Desarrollo Sostenible ofrecido en el país. Así, mirar en torno nuestro nos dice que nuestra cultura ha echado ya raíces, y empieza a dar frutos. Y eso es bueno, además, porque nos esperan desafíos de una singular complejidad.

Anteayer, la Ciudad fue capaz de contribuir a la promoción de una visión que integraba los campos -hasta entonces separados- de la investigación, la docencia, la innovación y el emprendimiento como aspectos distintos de un mismo proceso de gestión del conocimiento. Hoy, ya va siendo necesario que la Ciudad contribuya a vincular la gestión del conocimiento con la Cuarta Revolución Industrial, para aprovechar las oportunidades que ella ofrece para poner las tecnologías del futuro al servicio de la solución de los viejos y nuevos problemas de nuestro desarrollo.

La sociedad próspera, equitativa, sostenible y democrática a cuya creación estamos contribuyendo tendrá una cultura que se expresará en conductas correspondientes a esos valores. Hoy resulta evidente la presencia de elementos de esa cultura en sectores cada vez más amplios de nuestra sociedad.

La Ciudad aporta ya algunos de esos elementos. Su cultura de hoy formará parte, sin duda, de la realidad que emerja de la visión a cuyo servicio están nuestros fines, y nuestros medios.

Ciudad del Saber, Panamá, 12 de julio de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

Comparte esto