El saber de la Ciudad: La Ciudad ante un mundo en transformación

Fundación

Toda cultura institucional enfrenta un dilema constante entre lo urgente y lo importante. La solución a ese dilema, por supuesto, consiste en hacer lo urgente en función de lo importante, cumpliendo cada uno las tareas que demanda la misión que compartimos, de un modo que no afecte la capacidad de todos para alcanzar juntos la visión que compartimos. Esto se dice fácil: lo difícil es hacerlo.

Los seres humanos organizamos nuestras actividades en función de los fines que perseguimos. Tanto es así, que de esa organización cabe deducir las auténticas prioridades de nuestra vida laboral. Por eso, es tan importante conocer y comprender los propósitos de nuestra labor más allá del marco inmediato en que la desempeñamos, sobre todo cuando ese entorno operativo es el de una transición entre un mundo que va dejando de ser, y otro que aún está en proceso de hacerse.

Hoy, en ese entorno coinciden procesos de reducción de la inversión en servicios públicos de salud, seguridad social, educación y vivienda; de transnacionalización de la actividad económica; de incremento en la extracción de recursos naturales y acumulación de desechos; de crecimiento del crimen organizado; de militarización de los servicios de seguridad, y de deterioro del sistema internacional, todo ello a escala global. Todo esto genera un panorama volátil, debido a la creciente inestabilidad en las relaciones internacionales e intranacionales; incierto, debido al efecto aún indeterminado de procesos como el de la IV Revolución Industrial, que incrementa a un tiempo la competitividad y los riesgos de la inequidad; es complejo, porque de la solución de problemas previos, relativamente sencillos, surgen sin cesar problemas nuevos y más complejos. Y finalmente, es ambigüo, porque aún carecemos de lenguajes correspondientes a sus características, y nos vemos obligados a encarar sus conflictos mediante políticas de mediación y estabilización cada vez menos eficaces ó como los acuerdos internacionales de ayer y anteayer apenas, para encarar los problemas del cambio climático y la proliferación de armas nucleares. Mundo VICA, le dicen, intentando captar en un solo término todo ese panorama.

En lo que respecta a la Ciudad, esos riesgos deben ser asumidos como retos que generan oportunidades, encarándolos desde nuestra misión y nuestra visión. El mundo VICA demanda, en efecto, pasar de una gestión del conocimiento para el crecimiento sostenido a otra para el desarrollo sostenible. Esto requiere fomentar actividades de investigación y desarrollo que contribuyan a poner los recursos tecnológicos que genere la IV Revolución Industrial al servicio del incremento de la competitividad de nuestro entorno local, y la creación de nuevas formas de ocupación útil para nuestra población. Y para eso, es indispensable divulgar y promover la comprensión del vínculo indisoluble entre innovación, cambio social y cultural, y competitividad.

Este enfoque, además, nos ayudará a definir nuestra oferta de servicios a partir de la demanda de conocimiento e innovación que demanda la transición en curso. Así, por ejemplo, la degradación ambiental en curso demanda el desarrollo de tecnologías y capacidades para la restauración de ecosistemas degradados; la mitigación de efectos y la adaptación ante el cambio climático; la gestión sostenible del agua, y la puesta en valor de la biodiversidad. El crecimiento económico incierto demanda innovaciones para incrementar la competitividad en servicios de flujo de valor en el mercado global; de la seguridad y la eficacia en los servicios financieros, y el desarrollo de un mercado de servicios ambientales.

Por su parte, la inequidad social persistente demanda la formación de capacidades humanas y de organización para el cambio social y tecnológico; la creación de nuevas formas de participación y ocupación útil en la creación y gestión de cadenas de flujo de valor, y el desarrollo de formas innovadoras de provisión de servicios públicos de educación, salud, seguridad social, transporte colectivo y gestión urbana centrada en la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. Y el creciente deterioro institucional requiere el desarrollo de capacidades humanas y de innovaciones tecnológicas para la participación de todos en las cosas de todos, y para el control social de la gestión pública.

La gran ventaja de la Ciudad ante los retos de esta transición le vendrá de constituirse en el nodo de una red de organizaciones e iniciativas de alcance local y global, que le permita conformar una comunidad innovadora que ponga la gestión del conocimiento al servicio de la innovación para el cambio social para resolver locales de relevancia global. A esa comunidad corresponderá la responsabilidad principal en la tarea de transformar el mundo VICA de hoy en otro, que sea próspero, equitativo, sostenible y democrático.

Eso es lo importante. Lo urgente es culminar el proceso de creación de las condiciones que nos permitan hacerlo. De eso trata el proceso de transformación interna que vivimos. A eso ha de referirse, con mayor claridad que nunca, la tarea de concebir, elaborar y ejecutar nuestro Plan Operativo Anual 2020 que, en los hechos, ya está en curso.

Ciudad del Saber, Panamá, 21 de junio de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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