El saber de la Ciudad: La hiedra en el muro, el musgo en la piedra

Fundación

“Poner el conocimiento al servicio del desarrollo sostenible, fomentando las ventajas competitivas de Panamá.” Tal fue el primer intento de formular una misión para la Ciudad. Fue un paso en la dirección correcta: convocaba a entidades de investigación y enseñanza superior, y a empresas de tecnología de la información, y las orientaba hacia un desarrollo más integral del país.

Los años y la experiencia ganada en aquella primera fase de desarrollo fueron revelando las limitaciones de la misión así concebida. Dos fueron especialmente aleccionadoras. Una, que el carácter innovador del proyecto se veía limitado por la idea de producir conocimiento para la sociedad, y no con ella. Otra, queesa labor de producción se veía así restringida a entidades específicas, sin prestar debida atención al hecho de que la propia vida social es un formidable generador de experiencias y saberes que podían y debían ser convertidos en conocimiento adecuado para construir un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático.

Cuando se dice que la Ciudad se planteó pasar de un desarrollo por agregación de funciones a otro por integración de procesos hay que preguntarse por la naturaleza y el alcance de tales procesos. La Ciudad, en efecto, nace del proceso de transformaciones que va conociendo su país a partir de la integración del Canal a su economía interna, y de esa economía al mercado global. Sin una adecuada comprensión de ese vínculo resulta imposible comprender en toda su riqueza el lugar, el propósito y el sentido de la existencia de la propia Ciudad.

Es por eso que la nueva formulación de la misión se organiza en torno al propósito de crear una comunidad innovadora, capaz de utilizar desde una perspectiva humanista los recursos de la ciencia, la gestión empresarial y la cultura para la solución de problemas locales de alcance global. La amplitud de ese planteamiento ha estimulado y facilitado la capacidad de la Ciudad para incidir en el desarrollo de su sociedad. Basta con echar una mirada en torno para apreciar esa capacidad creciente en sus resultados y en las nuevas posibilidades de desarrollo que ella le abre a la Ciudad.La Ciudad, como sabemos, está gobernada por una fundación privada sin fines de lucro, a la cual el Estado otorgó en propiedad las tierras y la mayor parte de las instalaciones que utiliza en el cumplimiento de su misión. Esto generó una importante innovación: la Ciudad es un proyecto de Estado sin precedentes en nuestra historia, que colabora con múltiples entidades públicas en tareas relevantes para el desarrollo del país.

Esa colaboración abarca – para mencionar algunos casos – acoger en nuestro campus al Centro Regional de las Naciones Unidas en Panamá; el desarrollo del programa Canal de Empresarias; la presencia en la Ciudad de un hub de facto de investigación y desarrollo que comprende a la Secretaría Nacional de Ciencia, Investigación e Innovación; el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas; el Centro Nacional de Metrología; el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Panamá y, más recientemente, el Centro Internacional de Estudios Sociales de Panamá. Y a ello se suman además iniciativas académicas innovadoras como Knowledge in Panama y el nuevo Centro de Formación Médica Avanzada y Servicios de Simulación, creado mediante una alianza entre el Ministerio de Salud, la Universidad del Sur de la Florida y la Ciudad.

La capacidad de incidencia de la Ciudad se extiende además al sector privado, a través de iniciativas de colaboración cada vez más amplias con entidades como la Cámara Panameña de Empresas de Tecnología y los Centros Regionales de Competitividad que promueve la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, y otras iniciativas de creciente importancia en el desarrollo de nuevas capacidades de gestión ambiental y territorial enmnuestro país. Todo listado quedaría incompleto – y esto es un buen indicador de la capacidad creciente de la Ciudad para cambiar con su sociedad, y ayudarla a cambiar.

Lo realmente importante aquí es comprender que la comunidad innovadora que va construyendo la Ciudad no se limita a los miembros de la misma presentes en nuestro campus de Clayton. Por el contrario, ella va constituyéndose a partir de redes de colaboración cada vez más amplias y complejas de alcance realmente glocal. De la Ciudad puede decirse ya lo que alguna vez dijo Violeta Parra del amor y la memoria:

Se va enredando, enredandó
Como en el muro la hiedrá
Y va brotando, brotandó
Como el musguito en la piedrá

De ese alcance y ese afecto son los procesos que buscamos integrar. Tal es la tarea que tienen entre manos los colaboradores de la Ciudad. Apenas vamos empezando, pero ya quedó atrás el punto de partida.

Ciudad del Saber, Panamá, 7 de junio de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

 

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