El saber de la Ciudad: Preguntas para la Ciudad que viene

Fundación

Vivimos hoy, nuevamente, el dilema que plantea todo cambio de época a quienes se ocupan de la gestión del conocimiento. Esa gestión consiste, por un lado, en orientar, organizar y vincular entre sí procesos de producción, de transmisión y de aplicación del conocimiento a los problemas del hacer y del saber. Por otro lado – y en particular en nuestro tiempo -, se ocupa también de vincular entre sí los diversos campos del conocer en esa tarea, para hacerla realmente integral.

Un cambio de épocas, por supuesto, demanda instrucción en el uso de los medios necesarios para alcanzar nuevos fines. Como tal, en casos como el nuestro, es necesario dotar del dominio básico de la computación, de las matemáticas y de una lengua franca, como el inglés, a quien se prepara para sostenerse a sí mismo y contribuir al sostenimiento de los suyos. Pero esto no basta.

En los comienzos de la Segunda Revolución Industrial, cuando la introducción de la electricidad en las fábricas permitía como nunca masificar la producción, decía José Martí que educar era “preparar al hombre para la vida”, lo cual requeríadepositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote. Las herramientas, primero, y las máquinas después, surgieron y se desarrollaron como una extensión de las capacidades humanas. Al propio tiempo, con el desarrollo de la tecnología – sobre todo en las vísperas de la Cuarta Revolución Industrial en que andamos – se crea el riesgo de que el trabajador pueda convertirse en una extensión de la máquina. Ella no trabajará para él, sino él para ella, y su humanidad – su creatividad, su disciplina, su capacidad de colaboración con otros – se verá disminuida, si no degradada en el proceso.

Cuando la Ciudad se propone contribuir a la creación de un futuro próspero, equitativo, sostenible y democrático, está proponiendo también formar a los seres humanos capaces de crear ese futuro. La prosperidad demandará capacidades técnicas, como la equidad demandará cualidades morales que a menudo son difíciles de encontrar en el mundo en que vivimos.

La sustentabilidad, por su parte, demandará la capacidad de comprender en toda su riqueza y toda su complejidad los vínculos que establecen los seres humanos entre sí y con su entorno natural para producir sus medios de vida y desarrollo. Y la democracia requerirá ciudadanos capaces de tomar decisiones bien informadas, y comprender las relaciones entre sus intereses individuales y el bien común de su sociedad.

Todo esto es complejo, pero no complicado. Por lo mismo, demanda soluciones sencillas, pero no simples. Visto así, no se trata tanto de decidir sobre las formas de la formación, sino y sobre todo de sus propósitos y sus contenidos.

Así, por ejemplo, contribuir a la creación de un futuro como el que la Ciudad propone requiere que sus creadores conozcan y comprendan a la sociedad en que viven. Este conocer, por otra parte, abarca tanto la historia de esta sociedad como sus relaciones de afinidad y contradicción con el territorio que ella  habita, y con el mundo con el que interactúa.

Esa relación entre el tiempo y el espacio, entre lo global, lo local y la síntesis de ambos en lo glocal, nos permite plantear el problema de la formación que necesitamos para cumplir nuestra misión y alcanzar nuestra visión en nuestra circunstancia. Hemos avanzado mucho en el diseño y aplicación de los medios que demanda la tarea. Cada vez va siendo mayor la necesidad de avanzar de manera equivalente en la comprensión de los fines a cuyo servicio están esos medios.

Va siendo hora de irnos planteando preguntas a las que todos podamos responder de manera precisa y bien fundamentada.

¿Qué funciones ha cumplido y cumple Panamá en el funcionamiento del mercado mundial? ¿Cómo las ha cumplido en el pasado, cuáles cumple en el presente y cuáles podría – debería cumplir en el futuro? ¿Cómo influyeron la I, II y III Revoluciones Industriales en nuestro vínculo con el mundo y entre nosotros mismos, y cómo lo hará la IV? Y esto, para empezar.

La Ciudad y su sociedad serán lo que resulte de nuestras respuestas a esas preguntas. Mejor empezamos a hacer la lista, informarnos sobre sus temas y discutirlo en diálogo con nuestros compañeros de camino, para construir juntos las respuestas que necesitamos.

Ciudad del Saber, Panamá, 8 de abri de 2019

Dr. Guillermo Castro, Asesor Ejecutivo de la Fundación Ciudad del Saber

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