El buen camino que no tiene fin

Cooperación y solidaridad

Pero, desde la ciudad de Panamá, basta con tomar el volante y dirigirlo a unos 270 kilómetros asfaltados rumbo al este, para encontrar con asombro que los caminos se multiplican, que las personas abren más sus brazos, y que las oportunidades germinan en tierra fértil. Beatriz Schmitt, está convencida de esto, porque se fue a la tierra a la que los más cautos temen y regresó a la ciudad enamorada, ilusionada y enfocada por hacer del Darién el lugar al que la gente no le tiene miedo de ir a trabajar.

Beatriz Schmitt es la coordinadora nacional del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM) que coordina el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). A un lado la pompa de los acrónimos, Beatriz es la buena madrastra de al menos 170 de proyectos amparados por el PPD que, desde 2006, han desembolsado $3.7 millones en el país, abordado temáticas relacionadas a la conservación del paisaje terrestre y marino costero, la agroecología responsable, las energías de bajas emisiones de carbono, y el manejo ambiental de productos químicos y desechos peligrosos. Entre los primeros de los requisitos que pide ella a quienes quieren aplicar para un fondo, ella les hace responder en un formulario “¿cuál es tu sueño?”.

[vc_single_image image=»26742″ img_size=»full» alignment=»center» onclick=»link_image»][vc_column_text]Y retoma el tema: “El primer reto de la sostenibilidad que atacamos, es: no crear iniciativas sino acompañar y fortalecer cosas que se están dando. Cuando son organizaciones que vienen de afuera, les exigimos que tengan una contraparte comunitaria, que es la que queda entrenada. Siempre tiene que haber horizontalidad. Las ONGs tienen que entender que “ese otro” no es tu beneficiario, sino tu socio. Y si no es tu socio, el proyecto no va. La gente no solo quiere ser entrenada por otro, quiere que se hagan en conjunto las cosas y salgan proyectos tangibles. Y con esa idea hacemos que el empresario, el funcionario o consultor se siente y les hable de tú a tú. Eso fortalece a la gente para que sean mejores gestores de su futuro”.

Para esta entrevista, Beatriz hizo una pausa en medio del proceso de admisión de nuevos proyectos, que está en su apogeo. Ella toma su celular y muestra la planilla de aplicación escrita por una mujer indígena que le envió por WhatsApp. “¡Casi aparece el plato de comida en la foto!” mezclando en una carcajada estruendo y ternura. “Yo no miro el final de esto. Mi trabajo es generalmente dar dos pasos palante, uno patrás (…) Con persistencia y enfoque me pierdo del final. La verdad es que tengo la suerte de mezclarme solamente con la gente que tiene ideas positivas. ¿Has visto los personajes de nuestro Boletín? ¡Pero cómo no enamorarse del Darién!”.