Biociencia en Ciudad del Saber

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Investigadores de Panamá, Estados Unidos, Costa Rica y Chile, se reunieron en Ciudad del Saber para el III Simposio Internacional de Bioinformática, Biociencias y Bioingeniería (B3) en Panamá. INDICASAT AIP, la Universidad Tecnológica de Panamá, la Universidad de Costa Rica y la Fundación Ciudad del Saber organizaron este tercer Simposio B3, con el enfoque "Ciencia para la Innovación Médica”, que buscó fomentar la incursión de Panamá en el campo de la Bioinformática, las Biociencias y la Bioingeniería.

Uno de los objetivos del simposio fue exponer a investigadores y médicos locales y regionales a nuevas técnicas interdisciplinarias como la genómica y la medicina regenerativa. El Simposio B3 está creando un espacio educativo y de investigación que sirve para impulsar un ambiente innovador en Panamá, Centro América y el Caribe.

El evento sirvió además de escenario para la entrega de los Reconocimientos Excelencia B3 2017, ofrecidos por los logros científicos alcanzados por investigadores de Panamá, Centro América y el Caribe. Un reconocimiento honorífico para resaltar sus esfuerzos y mostrar sus logros como un ejemplo para la región.

El Dr. Miguel Pérez Pinzón, Director del Centro de Enfermedades Vasculares Cerebrales de la Universidad de Miami y Catedrático de Neurociencia, recibió el reconocimiento más destacado.

¿Qué se le reconoce en el ámbito de la ciencia?

He estado trabajando por más de veinte años en el área de la isquemia cerebral y paros cardíacos, y los efectos que estos tienen en el cerebro. Estudiando la patología y los mecanismos con la idea de descubrir algunas drogas o terapias para proteger el cerebro.

¿Qué avances ha experimentado con sus estudios?

La idea es poder trabajar con los neurólogos para ver si podemos llegar a algún tipo de terapia contra los derrames cerebrales y paros cardíacos. El proceso es muy largo, es un proceso donde primero se investigan las partes básicas, los mecanismos y qué es lo que sucede con la patología cuando ocurre el ataque cardíaco o el derrame. En ese proceso hemos descubierto ciertas drogas o formas de proteger el cerebro, y en este momento los neurólogos están empezando a realizar pruebas clínicas para ver si de verdad protegen.

¿Qué tan largo puede llegar a ser este proceso?

El proceso incluye terapias desde el laboratorio hasta la clínica, que suelen tomar entre 20 a 30 años. Digamos que si una persona descubre una droga que puede proteger el cerebro estamos hablando de un proceso muy largo porque se debe probar en modelos animales que se parezcan a lo que uno encuentra en una clínica. Se debe probar en diferentes sexos por ejemplo y luego otros laboratorios tendrían que duplicar los estudios para probar que efectivamente la terapia funciona. Luego de esto pasa a otro nivel que sería probarlo en otros animales que tengan cerebros más parecidos al del ser humano, antes de empezar a llevarlo a la clínica. Luego a nivel clínico es un proceso muy largo porque se empieza a probar si la droga es segura, si no tiene efectos secundarios, si no hay toxicidad, etc., lo que puede llegar a tomar 2 o 3 años antes de pasar a probar la eficacia de la misma. Es un proceso que toma por lo menos 20 años de investigaciones. Ahora, uno está probando muchas cosas al mismo tiempo y tenemos muchas posibilidades en estos momentos. Por ejemplo, una que estamos probando ahora mismo ya está en la clínica en la fase de tolerancia.

¿Cómo se siente recibir este reconocimiento por parte de colegas de profesión?

Bueno es un honor muy grande, sobre todo por poder regresar a Panamá después de tanto tiempo para poder empezar a realizar colaboraciones con INDICASAT. Y lo interesante de todo esto es que logramos obtener una beca para fondos para investigaciones biomédicas por parte del NIH (National Institute of Health) de EE.UU., que representa un logro muy grande ya que competimos con todo el mundo para obtenerla. Estamos muy orgullosos que nos la dieran a nosotros; a Panamá junto con la Universidad de Miami. Es una gran manera de empezar.

Por su parte, el Dr. Rolando A Gittens, Investigador de INDICASAT AIP, también atendió nuestras preguntas.

¿Qué tan importante es este evento para la ciencia en Panamá?

Es sumamente importante porque está tratando de levantar conciencia sobre un área de la ciencia que todavía no ha despegado en nuestro país, como lo es la ciencia interdisciplinaria como la bioinformática, la biociencia y la bioingeniería. Es ese sentido para nosotros lo más importante es reconocer cuales son los recursos que tenemos a nivel regional, de Centroamérica, el Caribe y Suramérica, e invitarlos a participar en este evento e informar a la comunidad local de los avances en este campo para tratar enfermedades crónicas e infecciosas, y poder entender mejor la salud del ser humano.

¿Cuánto progreso has notado ahora que se celebra la tercera edición de este evento?

Los organizadores estamos muy contentos con la asistencia que ha estado teniendo el evento por parte del público en general, pero también del interés que está teniendo la comunidad científica de querer participar en el evento. En esta ocasión la mitad de los expositores son extranjeros que han venido desde Chile hasta EE.UU., y la otra mitad es representación local del interior y de la capital, para tratar de demostrar que se está haciendo ciencia de buen nivel en el país. Es el principal mensaje que se está llevando la gente.

¿Qué nos hace falta como país para seguir creciendo en esta materia?

A mí me gusta enfocarme en los logros que estamos teniendo. Yo creo que hoy en día tenemos que estar contentos de que estamos avanzando en la dirección correcta. Se está haciendo ciencia de buen nivel aunque de cierta manera en núcleos y la idea es conectarnos para ser una fuerza más grande. En ese sentido creo que lo que hace falta es un apoyo económico tanto de la parte pública como de la parte privada, para lograr consolidar grupos y que ese apoyo sea sostenido. Eso es lo que le hace falta al sistema de ciencia de Panamá actualmente: que se tome una decisión donde se invierta más del 0.1% del PIB en ciencia y tecnología ya que el promedio regional es de 0.6% o 0.7%, y sobre todo teniendo en cuenta que países vecinos como Costa Rica y Colombia están por encima del 0.4%. Panamá con el crecimiento económico que tiene fácilmente debería poder justificar una inversión de un mínimo de 0.5% del PIB en ciencia y tecnología, lo que representaría un aumento de 4 veces más del presupuesto que tenemos actualmente. 

¿Por qué Ciudad del Saber para este evento?

Sin Ciudad del Saber este evento no se podría realizar. El apoyo que hemos recibido de CdS desde el punto de vista logístico ha sido grandioso, pero también desde el punto de vista de conectar a los tomadores de decisiones ha sido crítico. Directamente el apoyo de Janelle Castrellón ha sido fantástico para llevar a cabo este evento y que el mismo goce del perfil que necesita. Pero también Ciudad del Saber es muy importante por el hecho de que facilita todo el movimiento. He podido conversar con los expositores y están sumamente contentos con el lugar, con lo fácil que es moverse y por la cercanía al Canal, entonces yo creo que es una muy buena muestra de lo que es Panamá.  

Adicionalmente, en este III Simposio B3 se escogió mediante concurso a 10 estudiantes de colegios secundarios de todo el país para participar en el Programa de Jóvenes Científicos y así alimentar en ellos la curiosidad y pasión por la ciencia, especialmente en las áreas de Bioinformática, Biociencias y Bioingeniería.